» 03-03-2011

APOSTILLA A FOTO Y VÍDEO (IV)

No me ocupé de la historia de la fotografía a partir de los sesenta porque en dicha época el arte en general entra en un periodo de autorreflexión que no soy capaz de ver en la fotografía (aunque Sontag sí lo ve). Tras deconstruir todos los logros laboriosamente levantado durante tres siglos (perspectiva, claro-oscuro, fondo-figura, tema, composición, etc,) las vanguardias se quedaron sin trabajo. Entonces los ojos del arte se volvieron hacia el propio arte y el análisis se centro en el artista como genio, arte alto arte bajo, materiales pobres o nobles, el museo como archivo histórico, etc. Este análisis fue imposible en la fotografía por cuanto su categoría indiscutible de arte nunca se produjo.Sin embargo, siguiendo un camino secundario, la fotografía se integroó en el arte con lo que Benjamin llamó el arte-fotografía. Es el caso del land art, body-art, happening y performance. Todas estas manifestaciones efímeras quedaron en la memoria gracias a la fotografía un paso más allá del simple documento. Todo lo que nos queda de aquellas manifestaciones es la fotografía. La obra de Chisto y Claude se comercializa en forma de fotografías y dibujos, es decir el soporte final de su hacer artístico es la fotografía. A este camino secundario pertenece también el apropiacionismo comentado en el capítulo anterior. La fotografía “creativa” sobre todo tal como la desarrollan los artistas orientales podría ser otro ejemplo. Es evidente que por el camino del arte-fotografía la fotografía puede realizarse totalmente como arte y en ese caso pasar a la autorreflexión que caracterizó la plástica en los años sesenta. Pero quizás se le ha pasado el arroz y los nuevos adelantos técnicos (holografía, 3D) reclaman el protagonismo y la autoría de nuevos caminos en fotografía. De alguna manera la TV mató la estrella de la fotografía cuando en 1972 desapareció la revista LIFE. La fotografía como proyecto platónico de conocer la verdad oculta del mundo, murió aquel día. Pero eso sólo significa la muerte de un desarrollo de la fotografía que, por importante que fuera, durante 130 años, no es ni será el único. El trabajo de Fontcuberta sobre la simulación (que en el caso del astronauta ruso “desaparecido” llego a tener eco en la TV como noticia. ¡Dulce venganza sobre el verdugo!) muestra esta nueva fotografía creativa (foto-ficción) que si no fotografía-arte es arte-fotografía. La fotografía ha muerto como verdad porque estamos en un mundo de simulacros (la copia es más real que lo real, Baudrillard dixit) en el que la verdad no tiene cabida, pero como arte tiene un camino infinito. ¡Adiós a los reporteros; bienvenidos los artistas! Sontag tiene un ejemplo extraordinario de lo distintos que pueden ser los desarrollos de la fotografía y la pintura. ¿Consideraríais a Diane Arbus una artista Pop? No ¿verdad? Pues escuchar a Sontag en “sobre la fotografía”: “La fotografía es el vehículo más exitoso del gusto moderno en su versión pop, con ese empeño en demoler la alta cultura, del pasado (concentrándose en fragmentos, deshechos, rarezas, sin excluir nada); sus concienzudos coqueteos con la vulgaridad, su afecto por lo Kitsch; su astucia para conciliar las veleidades vanguardistas con las ventajas comerciales; su condescendencia pseudoradical hacia el arte por reaccionario, elitista, snob, insincero artificial, desvinculado de las grandes verdades de la vida diaria, y su transformación del arte en documento cultural” “La fotografía como el arte pop tranquiliza a los espectadores asegurándoles que el arte no es difícil, los temas parecen más importantes que el arte” Según esta formulación a las etapas de la fotografía enunciadas deberíamos añadir la pop. Con todo el respeto que me merece Sontag, discrepo. Entre el trabajo de los fotógrafos que podríamos considerar pop y los artistas de la misma tendencia hay una diferencia sustancial: el encuadre en el mercado y el ascenso del simulacro por parte de los artistas pop y el idealismo platónico en busca de la verdad de los fotógrafos que “podrían” encuadrase en la misma tendencia. No existen fotógrafos pop porque falta la autorreflexión sobre un quehacer que nunca se creyeron plenamente artístico. Diane Arbus no fue una artista pop. Respiremos. ob-art Marzo 2011.




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