» 10-05-2011

Bin Laden, Obama y CIA

Los USA por fin han encontrado a Bin Laden. Han tardado 10 años. ¡Que gran empresa la CIA! Si fuera privada la habrían despedido. Pero es estatal. Tras esta prueba de eficacia uno se siente mejor en el mundo. Tras comprobar como se puede matar a distancia en esas impagables imágenes de las últimas guerras, comprobar que se puede despistar a la Cia durante 10 años, conforta. Han allanado una casa en un país soberano, la han destruido, han matado a mujeres y niños. El estado de derecho se convierte en el estado del talión. La única defensa que tenemos los ciudadanos es el estado de derecho. Si el poder no cumple la ley, estamos jodidos. Y es evidente que el poder no cumple la ley. Ni siquiera habla de daños colaterales. El fin justifica los medios. La pantera negra (se han fijado en sus andares. ¡Es igual!) ha organizado el mes Bin Laden. No nos ha perdonado ni un sólo día. Ruedas de prensa, actos públicos, reuniones con los sobrevivientes, visita a la zona cero, encuentro con los bomberos. Toda la popularidad perdida gobernando... la recupera matando a Bin Laden. Curiosa equivalencia. No veremos a Bin Laden. Lo podríamos sacralizar. No sabremos donde está. Lo podríamos venerar. Disponemos de su ADN. Sólo podremos clonarlo. Bin Laden ha muerto. Es evidente. USA no se arriesgaría a publicarlo si el interfecto pudiera desmentirlo. ¿Pero cuando? Hace unos días o hace unos años? ¿Celebramos la muerte de Bin Laden o la certeza de su desaparición. USA sospecha que Paquistán lo amparaba. O sea que no lo sabía. ¡Ésta CIA! Saben donde está, como entrar y como salir (a tiros) y no saben si estaba amparado o de vacaciones. De todas formas ¡Qué se preparen! ¡Qué gozo ver a los usarios celebrando la muerte de Bin Laden! La satisfacción de la victoria. La conciencia de la aniquilación del enemigo. Con Bin Laden vivo la herida no se hubiera cerrado nunca. Era necesario matarlo. O en su defecto inventarlo. ¡América se merecía la venganza. Requiestcat in pace. Amen. ¿Se acuerdan de Hussein? Vencido derrotado. Incluso no parecía él. ¡Que gran victoria juzgarlo ante las cámaras de TV, ¿Y de Noriaga? Convertido en un narcotráficante. Vencido, derrotado, juzgado por la ley y el orden. Aquello eran lecciones de moral y patriotismo. Ahora el estilo es diferente. De tapadillo. Estamos radicalmente en contra de la violencia... especialmente la de estado. Es como si viniera de quien menos te lo esperas. Si el garante es corrupto ¿en quien deberemos confiar? ob-art Mayo 2011




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