» 11-06-2019

Cat-adeu- 61. La cuestión catalana. ¿Es la cuestión catalana un conflicto político?

Leo “Ahora”, Comité invisible. Pepitas de calabaza. 2017. Como sabéis Comité invisible es la sección activista de Tiqqun, menos teórica y más enfocada a la acción. Al igual que en su entrega anterior “A nuestros amigos” parte de pintadas callejeras en lugares de conflicto para, en este caso, desarrollar una praxis de la revolución. Me centro en el capítulo 2: “Muerte a la política”.

 

Todas las relaciones sociales son relaciones de poder. Hay política en todos los estratos. Pero no se trata de hacer política de otro modo sino de hacer otra cosa distinta de la política. El militantismo es interesado: búsqueda de otra cosa: reconocimiento, gratificación, poder. El movimiento de los indignados reveló la miseria del asamblearismo (ni comuna, ni vida, ni decisiones. Solo discusión, burocracia del micro). Solo se salva la experiencia vivida en común frente a la estéril soberanía del yo (la ilusión de un Yo que nos  organiza). Al separar la política de la vida se puede caer en el error de sentirse vivo en la muerte (sicopatía). Vivir la vida en la palabra (diletancia). Odiar la política (Trump). Los violentos niegan que la impotencia sea una fatalidad y afirman que se puede actuar políticamente sin hace política. La política no es un sustantivo: “la política” (no hay un dominio propio que recoge todos esos acontecimientos); es un adjetivo: “político” (levantarse contra algo, abrir una brecha en el desastre, tomar partido). Es político todo lo que guarda relación con el encuentro, el roce, el conflicto.

 

Los acontecimientos de 2016 (la nuit debout) fueron un conflicto político (y no social), como lo fue el Mayo del 68 o las comunas. Por las irreversibilidades que produjeron, las vidas que hicieron bifurcarse, las deserciones que determinaron, la ingobernabilidad que suscitaron. Pero especialmente por el desbordamiento: en la convocatoria, los youtubers desbordaron a los sindicatos; en la marcha, la manifestación de la cabeza desbordó a la cabeza de la manifestación; en la nuit debout, la iniciativa desbordó a cualquier movilización). Los movimientos sociales, por el contrario,  son indesbordables. La única reivindicación era la derogación de la ley. No se pedía ningún diálogo. Era el rechazo a ser gobernados (de aquella manera, o de cualquier otra). No estaban dispuestos a la negociación. Se trataba de marginar al partido de la calle. Un choque entre el gobierno y los manifestantes.

 

Ya no es posible pensar que solo hay política cuando hay visión, programa, proyecto, perspectiva, finalidad, decisiones que tomar y problemas que resolver. Política, por el contrario, solo hay en lo que surge de la vida y esto nace de lo cercano y no de la proyección a lo lejano. Lo próximo no significa lo restringido, lo limitado, lo estrecho, lo local. Significa más bien lo concertado, lo vibrante, lo adecuado, lo presente , lo sensible, lo familiar. No es una noción espacial, sino ética. Una situación política no procede de una decisión sino del choque de varias decisiones.

 

Todo en este mundo está hecho para distraernos de lo que está ahí, completamente próximo. Lo cotidiano es ese lugar que está preservado de los conflictos y de los afectos demasiado intensos. Es precisamente esta cobardía la que permite que todo sea descartado y permite que lo cotidiano se haga conflictivo y afectivo. Si temiéramos menos el conflicto, si estuviéramos más seguros de nosotros mismos las consecuencias del encuentro serían menos fastidiosas o quizás, no lo serían en absoluto. Hasta aquí el texto. Vayamos ahora a la cuestión catalana: ¿es una cuestión política?

 

1) Según Comité invisible la política -a diferencia de los social- necesita del desbordamiento. Desbordamiento podrían considerarse la manifestación “Som una nació” de 2009 y las celebraciones de las diadas de 2012 a 2018: “Nuevo estado de Europa”, “Vía catalana”, el puntero, , “A punt”, “Independencia”, etc. También sería desbordamiento el referéndum de 2009, las elecciones plebiscitarias de 2015, El referéndum, la declaración de la república catalana o la ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república de 2017. Sin embargo todas estas acciones no fueron instadas sino por los políticos catalanes. Incluso el “mandato” del pueblo a los políticos que justificaría esta delegación continua, fue una interpretación hecha por los políticos. El hecho de que fuera la sociedad civil (Omnium y ANC) la que movilizó a las masas es algo que a nadie cabe duda que fue en connivencia con los políticos, como luego demostró la inclusión de sus dirigentes en las listas electorales y sus propias declaraciones. No fue un desbordamiento popular sino una manipulación política. Desbordamiento fue sin duda el amago de toma del Parlamente el 15/06/2011 (debido a las políticas de austeridad), por los indignados, a raíz del cual Mas decidió intensificar las diadas y el aparato del independentismo. Desbordamiento son las acciones de los comités de defensa de la república de la CUP desbordando las consignas de no violencia de los dirigentes.

 

2) El diálogo. El enfrentamiento catalán no es entre el gobierno central y el pueblo. Es entre el gobierno catalán y el gobierno central. Es decir entre dos facciones de políticos con diferentes apetencias de poder. Entre el poder y el pueblo nunca hay diálogo (casi nunca) puesto que el privilegio de la fuerza depositado en el poder lo hace innecesario. ¿Por qué no hubo diálogo en Catalunya? Porque el diálogo hubiera escenificado que era un diálogo entre políticos y por tanto, sin nada que ver con un movimiento popular. El pueblo era la coartada y no el interlocutor, pero al gobierno catalán le interesaba que el conflicto lo fuera entre el pueblo catalán y España (representada por el gobierno central). La misión de los políticos catalanes fue escenificar que era el gobierno central que se negaba al diálogo. La afirmación en el Parlamento español de que hasta catorce veces el gobierno catalán había ofrecido diálogo sin respuesta se desveló una mentira en la que se contabilizaron hasta propuestas del gobierno vasco. Ninguno de los dos quiso dialogar.

 

3) La manipulación de los políticos catalanes hacia el pueblo fue evidente. Antes, había habido tres episodios de incendio de la opinión pública (burguesa): la encuesta en los ayuntamientos sobre la independencia, la huelga de peajes de autopistas y el conato de desobediencia fiscal, todos promovidos por Mas. Este Maquiavelo sabía que su alineamiento con las políticas de austeridad del gobierno central iniciadas a partir de la crisis del 2008 y la evidencia de la corrupción de Convergencia, necesitaban ser contrarrestadas con medidas drásticas. Esas medidas fueron el incendio de la opinión pública catalana con la idea de que se pagaba más de lo que se recibía, un argumento absolutamente burgués dirigido en principio a sus electores pero que demostró su eficacia expansiva a otros colectivos. Pero el carácter burgués de la iniciativa nunca declinó. En el más del 50% de catalanes que nunca secundaron la independencia se encuentra casi toda la clase trabajadora catalana como lo demuestran las votaciones del cinturón rojo de Barcelona. Naturalmente las clases burguesas (con mucho que perder) no estaban dispuestas a una revolución cruenta por lo que hubo que asegurarles que sería un movimiento pacífico y absolutamente efectivo.

 

4) El procés. Según Tiqqun “la política no se produce cuando hay visión, programa, proyecto, perspectiva, finalidad, decisiones que tomar y problemas que resolver. Política, por el contrario, solo hay en lo que surge de la vida y esto nace de lo cercano y no de la proyección a lo lejano. Lo próximo no significa lo restringido, lo limitado, lo estrecho, lo local. Significa más bien lo concertado, lo vibrante, lo adecuado, lo presente , lo sensible, lo familiar. No es una noción espacial, sino ética. Una situación política no procede de una decisión sino del choque de varias decisiones”. Nada de esto ocurrió en el procés que fue un plan de futuro, una hoja de ruta perfectamente articulada desde el principio por el inefable Mas que contaba con desmantelar el movimiento en cuanto la crisis cediera. Para su desgracia la CUP (la facción anticapitalista de los independentistas) estaba más cerca de Tiqqun que de la revolución pacífica burguesa y lo echó con cajas destempladas colocando a una figura más radicalmente independentista como era Puigdemont. Pero la sociedad civil seguía bajo su ferúla y la calle se movía bajo sus dictados. Su inhabilitación por haber promovido el referéndum lo dejó temporalmente fuera de juego. Tras las últimas elecciones, la CUP ya no será problema para su triunfal regreso.

 

5) El repliegue. Tras la reacción del gobierno central a través del 155 se produce la desbandada y el repliegue. Unos huyen y otros van a parar a la cárcel. Todos lo niegan todo. “La declaración de independencia no tenía valor jurídico” (¿Era una broma?). “No hubo violencia”. “Votar no es delito”. En ejercicio de su derecho de defensa reniegan de todo lo realizado en vías a conseguir una República independiente. Diez años perdidos. La burguesía engañada. El pueblo acojonado. No ha habido ética. Solo mentiras y cintas de vídeo. El juicio del Procés se convierte en el nuevo alegato independentista-victimista. La nueva estrategia es la ocupación de las instituciones por medios democráticos. Tras la Cámara de comercio (y poseyendo ya el Parlament, las diputaciones, los ayuntamientos, los mossos…), solo falta el Ayuntament de Barcelona. En la jefatura dels Mossos se producen maniobras orquestales en la oscuridad. El futuro es incierto. ¿Cuanto tardaremos en implorar a Mas que nos salve? Asombrosamente la burguesía, engañada y porculada, cierra filas con sus engañadores y porculadores.

 

El desgarrado. Junio 2019




Published comments

    Add your comment


    I accept the terms and conditions of this web site