» 02-12-2010

ELECCIONES CATALANAS 2010

El panorama político catalán -como aquella exposición de Alexandre en la que mostraba como pueden relacionarse una pelota de fútbol otra de rugby, un melón y una sandía (como juego, como frutas, como forma esférica y como forma ovoide)- también nos muestras dos tipos de relaciones no lineales. Las de clase (derecha- izquierda) y las nacionalistas (nacionalistas-independentistas e imperialistas-integristas). Son estos dos ejes los que definen las tensiones de la sociedad catalana. Dos acontecimientos -inexistentes en el 2006- irrumpían en el contexto con visos de influir en los resultados. Por un lado la crisis económica. La crisis derechiza. La bajada del gasto social y la no subida de los impuestos seduce al electorado. Por el otro la campaña del Estatut. La violencia con que España ha obsequiado a los catalanes por tratar de tener democráticamente una carta magna acorde con sus derechos, situación económica y aspiraciones ha creado, como reacción, un fuerte repunte del catalanismo. En 2006 la derecha suponía el 47.50% de los votos emitidos y la izquierda el 52,50%. En 2010 la derecha asciende hasta el 64% y, consecuentemente la izquierda baja hasta el 36%. Es una caída de 18.50 puntos absoluta (respecto al total de los votos) y 31.40 % relativa (respecto a sus propios votos). Perder más del 30 % de los votos es una catástrofe difícilmente explicable. La enorme cantidad de votos prestados (indecisos que no se declaran ni de derechas ni de izquierdas) es una explicación. La centrificación de la política (cada vez hay menos diferencia entre derecha e izquierda) es otra. El voto pragmático podría ser una explicación nueva. Pero ¿como practicar el voto pragmático si los programas son oscuros y sin garantías de cumplimiento? y ahí llega la otra explicación: el voto por exclusión. Si éstos no valen votemos a los otros (y hagamos, de paso, un bipartidismo). Respecto al voto nacionalista en 2006 ascendió al 47,50 % y el españolista a 52.50 %. Cataluña era integrista, aunque por poco. Tras la discusión del Estatut los nacionalistas ascienden al 54 % y los españolistas descienden al 46 %. Un ascenso de 6.5 % absoluto y un 14 % relativo. Si estos resultados no nos dicen que un referendum (de esos que no contempla la constitución como fuente de decisión popular) apoyaría la independencia, si afirman que Cataluña se siente, mayoritariamente, una nación. El voto válido también ha sufrido una bajada de casi 50.000 votos (1.6%) frente al 2006. Suponiendo que el cuerpo electoral fuera en 2006 parecido al de ahora es un aumento significativo del voto en blanco y nulo. De un cuerpo electoral de 4.000.000 de electores, 1.200.000 no han querido votar o han votado en blanco o nulo. ¿Por que no se dan los datos de los que no emiten voto válido? Un Parlamento auténticamente democrático debería dejar vacíos los escaños de los que no quieren ser representados. No votar es no estar de acuerdo con el sistema. Votar en blanco es aceptar el sistema pero no encontrar candidato válido. Pero votar nulo es de artistas. ¿Que debe poner en todas esas papeletas invalidadas? Seguro que poesía. Recuerdo unas elecciones en Brasil en que hubiera sido elegido el hipopótamo del zoo... si no hubieran invalidado los votos que escribieron su nombre en la papeleta. ¿Para cuando las listas abiertas y desbloqueadas? Cataluña ha dado un giro a la derecha y al nacionalismo del que el gran beneficiado es Convergencia (derecha + nacionalismo). Con la inevitable salida de la crisis tenemos Convergencia para ocho años, aunque con la debilidad de la izquierda y la pasión de los españolistas por fomentar “ad contrario” el nacionalismo, pudiera ser que se quedaran para siempre. “Afortunadamente” tenemos la financiación ilegal de los partidos, la corrupción, las disputas internas (¡Ojo Mas que viene Pujol!), el desgaste del poder, el apoltronamiento y el cansancio del electorado.¡Dejémoslo, pues, en otros 20 años! Postdata. Del partido independentista de derecha ultraliberal no hablaremos hasta que tengamos datos, pero es significativo que, por primera vez, entre en el parlamento un partido que sitúa, prioritariamente, en su programa la independencia. El nacionalismo no sólo gana en cantidad sino también en calidad. ob-art Noviembre 2010




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