LETANÍAS PARA UNA CRISIS
Lamento incordiaros con temas económicos... pero es lo que hay. Seré telegráfico.
El gobierno nos bombardea con la necesidad de austeridad. La austeridad arreglará los desafueros de las cuentas institucionales (gobierno central, autonomías y ayuntamientos) pero no arreglará la economía ni el paro. Aprovechando el acojono general el gobierno trata de escamotear todos los despilfarros, obras faraónicas, corrupciones, defraudaciones, sobornos, etc.que ha sembrado por doquier ¡Que nadie sepa lo que hicimos el último decenio! Indignaos.
La política de la Sra. Merkel es política alemana pero de ninguna manera comunitaria. Lo común le trae a la tedesca al pairo. Ordena y manda lo que le conviene a su país; y a los demás... que les den. Indignaos.
Los bancos recibieron hace un mes, medio billón de euros al 1% de interés... para conceder créditos. Lo han invertido en comprar deuda pública con rentabilidades de entre el 3 y el 6%. En una palabra... para especular. Se podría pensar que el banco central europeo lo hizo con esa intención... pero no. No son tan listos. ¡No hay mal que por bien no venga! Lo que está claro es que de los bancos sólo se pueden esperar putadas. Indignaos.
Ahora se cumplen diez años del corralito argentino. Las cuentas de los particulares fueron bloqueadas para salvarle el culo a un gobierno ineficaz. Todavía no se les ha devuelto el dinero que se les expolió. La ley española admite el corralito. Indignaos.
Por primera vez en la historia de la economía mundial un país (Alemania) colocó una emisión de de deuda pública con una rentabilidad negativa. Quiere decir que los inversores prefieren perder un poco en una inversión segura que arriesgarse a una inversión incierta. Indignaos.
Montoro lanza el globo sonda de que se juzgará penalmente a los ediles que hayan despilfarrado los fondos públicos. Inmediatamente toda la clase política se opone. ¡Salvados! Sólo era un globo sonda. Indignaos.
Por si no lo habéis calibrado austeridad quiere decir, primordialmente, menos cultura y menos investigación y desarrollo. Después viene la sanidad, la asistencia social, los sueldos de los funcionarios etc. Y todo eso tratando de convencernos de que no hay otra salida.¡ Hay otra salida!: exigir a los que han despilfarrado los fondos públicos que los devuelvan. Juzgar a los insensatos (o algo peor) que han organizado la crisis. Los políticos son los responsables últimos de todos los desafueros que han organizado, ellos mismos... y los financieros, que ellos debieron regular. Indignaos.
El juicio de los trajes de Camps costará diez veces más que la multa que se le impondrá por chorizo (Bien vestido... pero chorizo). En la misma trama Garzón es asimismo juzgado por prevaricador. Su denunciador es un sindicato que no tiene representación en empresa alguna. Sus fechorías son: tratar de evitar la fuga de capitales en la trama Gurtel, desenterrar la dignidad de los vencidos en la guerra civil, imputar a Pinochet, acabar con la mafia gallega... ¡un auténtico delincuente! Indignaos.
Hay algo más doloroso, si cabe, que esta crisis, con su paro y su penuria. Y es que no se han tomado medidas correctivas contra sus autores: los políticos y los especuladores financieros. (¡Echarle la culpa a los constructores fue brillante!) Saldremos de la crisis (no antes de dos años) y volverán las vacas gordas. Pero también volverán los políticos y los agentes financieros ensoberbecidos por su impunidad. Las medidas de austeridad no remitirán (¡Si ya se han acostumbrado; para qué!). Lo jodido de esta crisis es que la próxima será infinitamente peor. Anotadlo en vuestra agenda los que sois jóvenes: 2022: el infierno. Indignaos.
Toda esta torpeza es consecuencia del paradigma político en el que vivimos. Los políticos que nos dirigen no necesitan estudios, avales, refrendo popular o carisma. Escalar en una estructura sin democracia interna (el partido) es suficiente. Arribismo, esa es la palabra. La Sra. Esperanza Aguirre llegó al poder tras perder las elecciones... debido a que dos tránsfugas (con oscuros intereses inmobiliarios) impidieron la formación del gobierno legalmente elegido. Indignaos.
No menos alarmante es el paradigma financiero. Para no aburriros simplemente diré que es un juego: del mentiroso, de las apuestas del frontón, de tira-soka, del pañuelito. Juegos de intereses en los que se pone en juego a una nación (si a mano viene) para conseguir unos rendimientos que la ley ampara. Y si no que se lo pregunten a Soros que hizo tambalearse la libra hace unos años. Indignaos.
Y por último (pero no ulterior) el paradigma bancario. Los bancos financian los partidos. Los partidos no “pueden” ir contra los bancos. Los intereses de los bancos no son los de la nación ni son los de los accionistas. Son autónomos. ¿En beneficio de quien, pensareis? en beneficio de sus gestores. Primas millonarias, pensiones exorbitantes, sueldos fabulosos. La sociedad anónima moderna trabaja en beneficio de sus gestores. Los accionistas están para poner el dinero y... callar. Sin contar con el problema de la evasión de impuestos. Los bancos son los mayores evasores de impuestos (mediante cuentas en paraísos fiscales) del estado, con permiso de las empresas mediáticas como google, facebook etc. Indignaos.
Saldremos de la crisis, no porque nuestros ediles nos saquen de ella... sino porque es ley de vida (de hecho los ediles lo que harán es entorpecer la solución). Afortunadamente la economía no sabe de escuelas. Pero si salimos de la crisis sin haber solventado el problema de los tres paradigmas (sistema político, sistema financiero y sistema bancario) la próxima crisis será la definitiva (o, no). Indignaos.
No os dejéis engañar. El problema no está en el despido, en la seguridad social, en la productividad, en las pensiones o en la economía sumergida. Está en el paradigma que sufrimos: políticos, especuladores y banqueros. Es una enfermedad que acabará con nosotros si nosotros no acabamos con ella. ¡Indignaos!
Postdata. El candidato socialista a la presidencia francesa ha dicho. Mi enemigo no es mi adversario político. Mi enemigo es el sistema financiero. Es como asegurar que volverá a ganar la derecha. ¿Apostamos?
ob-art Enero 2010
