PANTALLA GLOBAL. CCCB. Barcelona. 24 de Enero al 27 de Mayo. Comisarios Gilles Lipovetsky, Jean Serroy y Andrés Hispano.

Basada en el libro “La pantalla global” y comisariada por sus autores (más Andrés Hispano) el CCCB inauguró el 24 la exposición del mismo nombre. Recientemente hicimos la reseña del libro en el blog y publicamos “Vídeo y pantallas” acerca de su relación con el vídeoarte. Una buena manera de enfocar la visualización de la expo.

La exposición se desarrolla en siete epígrafes (pantalla histórica, política, deportes, publicidad, exceso, juego y vigilancia), con poco que ver con la estructura del libro. El libro parte de: como el cine ha evolucionado en el mundo de las pantallas generando tres tipos de imágenes que posteriormente han influido en esas mismas pantallas: la imagen exceso; la imagen multiplejidad (múltiple y compleja) y la imagen distancia (parodia, autorreferencia). Tras ello analiza, en la tercera parte,: “todas las pantallas del mundo”, como su nombre indica, las más características de las pantallas (nuevas y viejas), a saber: Televisión en su triple aproximación al cine: dramatización, espectacularización y estelarización (deportes ,noticieros y reálitis), publicidad, la pantalla informativa, videovigilancia, videojuegos, videoclip, las hiperpantallas, las pantallas de ambientación, el vídeoarte. el arte digital e internet.

Las siete partes de la exposición se han entregado a siete autores que han desarrollado la organización de las imágenes, suponemos, que con la única cortapisa de su coherencia, de su fin y de la satisfacción de los comisarios. Sus nombres aparecen en el programa. Muchos de los epígrafes tiene a su vez una pantalla llamada “contraplano” en la que se exhiben vídeos que dan voz a cuantos vídeheridos voluntarios han determinado colaborar (previo filtrado por la organización). ¡Lástima que la convocatoria no haya sido lo efectiva que ellos deseaban y no haya alcanzado mayor publicidad! De todas formas todavía se pueden enviar vídeos (http://pantallaglobal.cccb.org), pues la exposición podría recorrer varias ciudades y prologar su vida muchos meses.

La escenificación de la hiperpantallización, como no podía ser de otra manera, ofusca la percepción de la estructura y el mensaje de la exposición. Hasta tal punto han sido conscientes los diseñadores, que el último epígrafe (tras seis sumidos en la negrura) explota en luz y claridad hasta alcanzar el desconcierto. Podría leerse, aunque dudo que esté en la mente de los comisarios, que tras la travesía del túnel, salpicada de chispazos de imágenes, se llega a la luz cegadora en donde las pantallas son de mano (Ipads), es decir está sometidas al control hu-mano y destinadas al juego. El cielo podría ser eso.

La bondad de cada uno de los epígrafes debe adjudicarse a sus autores sectoriales. Ambiciosa, con extraordinarios medios técnicos, buen diseño... pero confusa y poco didáctica. Espectacular, dramática, estelarizada (por lo menos en cuanto a los comisarios), en congruencia con su tema. Incongruente catálogo en papel. Como este texto: ¡Las pantallas son para verlas!

ob-art Febrero 2012