» 25-06-2019

La 13 bis-15 Legislatura. ¿Se descompone Ciudadanos?

He dicho muchas veces que C’s es un partido fascista en el sentido de que no tiene una ideología (no en el sentido popular de fascismo) pero con graves consecuencias, como que sus votantes no tengan donde agarrarse en el caso de que el partido vire buscando los votos, como así ha sucedido. C’s es un partido cazavotos y cuando vio que en la izquierda tenía poco que rascar y la derecha entraba en descomposición decidió virar hacia la derecha y considerar a PP como socio preferente y a VOX como no desdeñable (sea cual sea la fórmula dialéctica que utilicen). Pero, evidentemente, eso no podía no tener ninguna consecuencia entre sus afiliados y esas consecuencias se empiezan a vislumbrar.

 

Primero fue Valls con su co  el camino, en este caso por puras diferencias ideológicas. Se ha votado en el seno del partido y los partidarios de Rivera han ganado por abrumadora mayoría, pero la tan cacareada unanimidad ya no existe. C’s tiene disidentes como cualquier partido. Las razones de Roldán son de peso y evidencian el giro a la derecha de C’s. La regeneración (pactar con un partido que lleva muchos años en el poder), la lucha contra el bipartidismo (identificándose con uno de ellos), el liberalismo ideológico y económico (aceptando la coalición con la extrema derecha). Podría haber dicho más: los fichajes estrella y finalmente estrellados; el abandono de plazas originarias como Barcelona para conquistar España, el abrazo del populismo y de la demagogia, etc.

 

La libertad que proporciona la falta de ideología (que permite maniobrar hacia el mejor nicho de votos, en este caso, del centro a la derecha y a la ultradercha) tiene sus contrapartidas. La fidelidad de los votantes es efímera por cuanto solo los éxitos les recompensan. Saben, como han explicado los dimitientes, que la ideología será implacablemente pisoteada en cuanto el horizonte electoral prometa una alegría. Pero el mayor peligro es el fascismo. Sin ideología solo queda la practicidad y la practicidad es fascista. Si a eso le añadimos cierto populismo y cierta demagogia, la fórmula es magistral. El liberalismo es otra cosa que el fascismo. El liberalismo cree en pocas cosas pero cree en algunas. El fascismo es pura pragmatividad: hay que hacer lo que conviene en cada momento. Sin ninguna fidelidad, sin ningún compromiso que no sea el éxito. Es una forma de operatividad, no una forma de pensamiento.

 

No están solos. En Europa hay muchos partidos a-ideológicos: Macron defiende la alianza de la burguesía de la derecha y la izquierda en contra de los desheredados (no muy diferente de ese bipartidismo contra el que Rivera parecía oponer todos sus esfuerzos). Prometió acabar con ellos y se ha empleado a fondo, aunque los desherededos (representados por esos chalecos amarillos sin jefes y sin programa) se le resisten con inflexible tozudez. Ya tuvo que renunciar al aeropuerto de Notre Dame des Landes no sin antes arrasar la “zona a defender” okupada por los campesinos (ver los blogs sobre Tiqqun y Comité invisible). Trump defiende una política ultraeconómica en la que el mejor político es un empresario de éxito, y una política, que no es sino una economía de empresa.  El Brexit no solo defiende la salida de Europa (que sería razonable). Defiende la salida a palos, defiende la guerra económica. Quizás las guerras económicas (que tanto agradan a Trump: aranceles, fronteras, tratados económicos, etc.) sean las nuevas guerras en las que se cohesiona al pueblo y se le marca un enemigo identificable: el nuevo patriotismo. ¡Tan fascista por otra parte!

 

Dice Agambem que las leyes fascistas de Hitler y Mussolino eran menos restrictivas que las actuales de los países democrático europeos. Parece que el fascismo se endurece con los tiempos. Quizás no es una “ideología” sino una tendencia, una manera de ser de los humanos. Quizás Rivera tiene razón. Lo que es evidente es que los ciudadanos (y no me refiero a los votantes de Rivera) estamos jodidos. Los mismos perros con distintos collares. Con todo esto solo quiero decir una cosa: no se descompone ciudadanos, y si asó ocurriera, vendría uno peor. ¡Aleluya!

 

El desgarrado. Junio 2019.




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