» 2020-09-15

La resaca del coranavirus 21. La culpa de los jóvenes. Carpe diem.

“Carpe diem” decían los romanos: disfruta el momento. Cuando el momento es lo esencial es porque la vida, en general, no lo es. Sabemos que así era en la época de los romanos. Vivir era un azar y el poder era la garantía de la supervivencia. Y con ello, la pleitesía al poder, desde espiar hasta delatar pasando por poner el culo. Todos estaban dispuestos a jugarse la vida porque la vida no valía nada. La milicia no era peor que la vida común. Sin nada que perder, de alguna manera, todo estaba por ganar. Nuestra mierda de democracia es infinitamente mejor (pero no suficiente) que aquellas monarquías y dictaduras romanas. Aunque sea nominalmente tenemos derechos. Sobre todo económicos: a un coche, a un televisor, a un frigorífico, a un acondicionador de aire, a una lavadora. Hemos vendido nuestra alma por unos cuantos gadgets. Pero ¡dios! como tiran esos gadgets.


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La resaca del coranavirus 21. La culpa de los jóvenes. Carpe diem.

“Carpe diem” decían los romanos: disfruta el momento. Cuando el momento es lo esencial es porque la vida, en general, no lo es. Sabemos que así era en la época de los romanos. Vivir era un azar y el poder era la garantía de la supervivencia. Y con ello, la pleitesía al poder, desde espiar hasta delatar pasando por poner el culo. Todos estaban dispuestos a jugarse la vida porque la vida no valía nada. La milicia no era peor que la vida común. Sin nada que perder, de alguna manera, todo estaba por ganar. Nuestra mierda de democracia es infinitamente mejor (pero no suficiente) que aquellas monarquías y dictaduras romanas. Aunque sea nominalmente tenemos derechos. Sobre todo económicos: a un coche, a un televisor, a un frigorífico, a un acondicionador de aire, a una lavadora. Hemos vendido nuestra alma por unos cuantos gadgets. Pero ¡dios! como tiran esos gadgets.


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La resaca del coranavirus 21. La culpa de los jóvenes. Carpe diem.

“Carpe diem” decían los romanos: disfruta el momento. Cuando el momento es lo esencial es porque la vida, en general, no lo es. Sabemos que así era en la época de los romanos. Vivir era un azar y el poder era la garantía de la supervivencia. Y con ello, la pleitesía al poder, desde espiar hasta delatar pasando por poner el culo. Todos estaban dispuestos a jugarse la vida porque la vida no valía nada. La milicia no era peor que la vida común. Sin nada que perder, de alguna manera, todo estaba por ganar. Nuestra mierda de democracia es infinitamente mejor (pero no suficiente) que aquellas monarquías y dictaduras romanas. Aunque sea nominalmente tenemos derechos. Sobre todo económicos: a un coche, a un televisor, a un frigorífico, a un acondicionador de aire, a una lavadora. Hemos vendido nuestra alma por unos cuantos gadgets. Pero ¡dios! como tiran esos gadgets.


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La resaca del coranavirus 21. La culpa de los jóvenes. Carpe diem.

“Carpe diem” decían los romanos: disfruta el momento. Cuando el momento es lo esencial es porque la vida, en general, no lo es. Sabemos que así era en la época de los romanos. Vivir era un azar y el poder era la garantía de la supervivencia. Y con ello, la pleitesía al poder, desde espiar hasta delatar pasando por poner el culo. Todos estaban dispuestos a jugarse la vida porque la vida no valía nada. La milicia no era peor que la vida común. Sin nada que perder, de alguna manera, todo estaba por ganar. Nuestra mierda de democracia es infinitamente mejor (pero no suficiente) que aquellas monarquías y dictaduras romanas. Aunque sea nominalmente tenemos derechos. Sobre todo económicos: a un coche, a un televisor, a un frigorífico, a un acondicionador de aire, a una lavadora. Hemos vendido nuestra alma por unos cuantos gadgets. Pero ¡dios! como tiran esos gadgets.


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La resaca del coranavirus 21. La culpa de los jóvenes. Carpe diem.

“Carpe diem” decían los romanos: disfruta el momento. Cuando el momento es lo esencial es porque la vida, en general, no lo es. Sabemos que así era en la época de los romanos. Vivir era un azar y el poder era la garantía de la supervivencia. Y con ello, la pleitesía al poder, desde espiar hasta delatar pasando por poner el culo. Todos estaban dispuestos a jugarse la vida porque la vida no valía nada. La milicia no era peor que la vida común. Sin nada que perder, de alguna manera, todo estaba por ganar. Nuestra mierda de democracia es infinitamente mejor (pero no suficiente) que aquellas monarquías y dictaduras romanas. Aunque sea nominalmente tenemos derechos. Sobre todo económicos: a un coche, a un televisor, a un frigorífico, a un acondicionador de aire, a una lavadora. Hemos vendido nuestra alma por unos cuantos gadgets. Pero ¡dios! como tiran esos gadgets.


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La resaca del coranavirus 21. La culpa de los jóvenes. Carpe diem.

“Carpe diem” decían los romanos: disfruta el momento. Cuando el momento es lo esencial es porque la vida, en general, no lo es. Sabemos que así era en la época de los romanos. Vivir era un azar y el poder era la garantía de la supervivencia. Y con ello, la pleitesía al poder, desde espiar hasta delatar pasando por poner el culo. Todos estaban dispuestos a jugarse la vida porque la vida no valía nada. La milicia no era peor que la vida común. Sin nada que perder, de alguna manera, todo estaba por ganar. Nuestra mierda de democracia es infinitamente mejor (pero no suficiente) que aquellas monarquías y dictaduras romanas. Aunque sea nominalmente tenemos derechos. Sobre todo económicos: a un coche, a un televisor, a un frigorífico, a un acondicionador de aire, a una lavadora. Hemos vendido nuestra alma por unos cuantos gadgets. Pero ¡dios! como tiran esos gadgets.


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La resaca del coranavirus 21. La culpa de los jóvenes. Carpe diem.

“Carpe diem” decían los romanos: disfruta el momento. Cuando el momento es lo esencial es porque la vida, en general, no lo es. Sabemos que así era en la época de los romanos. Vivir era un azar y el poder era la garantía de la supervivencia. Y con ello, la pleitesía al poder, desde espiar hasta delatar pasando por poner el culo. Todos estaban dispuestos a jugarse la vida porque la vida no valía nada. La milicia no era peor que la vida común. Sin nada que perder, de alguna manera, todo estaba por ganar. Nuestra mierda de democracia es infinitamente mejor (pero no suficiente) que aquellas monarquías y dictaduras romanas. Aunque sea nominalmente tenemos derechos. Sobre todo económicos: a un coche, a un televisor, a un frigorífico, a un acondicionador de aire, a una lavadora. Hemos vendido nuestra alma por unos cuantos gadgets. Pero ¡dios! como tiran esos gadgets.


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La resaca del coranavirus 21. La culpa de los jóvenes. Carpe diem.

“Carpe diem” decían los romanos: disfruta el momento. Cuando el momento es lo esencial es porque la vida, en general, no lo es. Sabemos que así era en la época de los romanos. Vivir era un azar y el poder era la garantía de la supervivencia. Y con ello, la pleitesía al poder, desde espiar hasta delatar pasando por poner el culo. Todos estaban dispuestos a jugarse la vida porque la vida no valía nada. La milicia no era peor que la vida común. Sin nada que perder, de alguna manera, todo estaba por ganar. Nuestra mierda de democracia es infinitamente mejor (pero no suficiente) que aquellas monarquías y dictaduras romanas. Aunque sea nominalmente tenemos derechos. Sobre todo económicos: a un coche, a un televisor, a un frigorífico, a un acondicionador de aire, a una lavadora. Hemos vendido nuestra alma por unos cuantos gadgets. Pero ¡dios! como tiran esos gadgets.


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» 2020-09-14

La resaca del coranavirus 20. Coranavirus y razón.

La razón nunca ha sido (epistemológicamente) unitaria. En lo que llamamos razón incluimos inducción, deducción, intuición, revelación, sensación, experiencia, instinto, etc. No ha sido de otra manera en el episodio coronavírico. Gran parte de la desorientación que nos ocupa es debida a que todas esas manifestaciones de la razón (de la racionalidad) se entremezclan y se confunden. Tratemos de hacer un ejercicio de separación para ver hasta que punto estamos en un lío, en un mejunje de ideas y razones.


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» 2020-09-13

La resaca del coranavirus 19. ¿Es la contaminación de género contraproducente?

Empecemos por decir lo que es la contaminación de género. El pensamiento masculino - a grandes rasgos- es analítico (descompone, reduce, desmonta). El pensamiento femenino -a grandes rasgos- es sintético (suma, añade, compone). Para alguien que descompone, el pensamiento concomitante de género no existe. Para alguien que suma el pensamiento concomitante es un dato de continua asimilación. Las mujeres (para resumir en una palabra un género) están perpetuamente contaminadas por el pensamiento masculino mientras ellos están prácticamente exentos. Cuando los hombres (para resumir) dicen igualdad están diciendo que las mujeres sean iguales a los hombres (la igualdad absoluta no existe. Como lo matemáticos saben una cosa solo puede ser igual a otra, es decir relativa). La igualdad consiste en que los hombres permitan a las mujeres ser iguales a ellos (el canon, el modelo a seguir). Por eso la igualdad no sirve. Es contaminación de género.


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