| » 2026-02-02 |
El fascismo que viene 5. Platón: el filósofo fascista.
La mención que hice de Platon por -boca de Anna Arendt- me ha parecido insuficiente -y por ello- añado esta ampliación en la que se expone el pensamiento de Platón holgadamente. Como he dicho muchas veces el fascismo no es una ideología. Si entendemos por ideología lo que Arari entiende (la homogeneización del grupo humano mediante afinidades ideólogicas, ampliando la base parental) bien podríamos entender que el fascismo es ideología. Lo que -probablemente Ortega y Gasset quiso decir es que no era una ideología política. En sentido amplio “política” (ciudadanía) hace referencia a un modo de vivir en común consecuencia de la aparición de las ciudades y en especial las ciudades-estado del clasicismo griego. Un cierto pluralismo (mejor una oligarquía que una democracia) pero con rasgos como el senado (consejo de ancianos) en el que se debate la cosa pública… la caracterizan. Las ciudades son focos de atracción en los que se supera el modo de vivir de los pueblos (las tribus aglutinadas por el parentesco) en los que la pertenencia es obligada y en las que los alcaldes-caciques ejercen un liderazgo en el que se escuchan las demandas del pueblo (de la oligarquía). Las ciudades compitían por atraer nuevos ciudadanos que a cambio de protección y oportunidades, colaboraran en el sostenimiento (con trabajo o con impuestos). Se supera la idea de sometimiento por el de libertad. Se con-vence en vez de vencer. Se plantea una situación de reciprocidad, de beneficios mutuos que -evidentemente- no alcanza ni a los esclavos, ni a los extranjeros ni a las mujeres y que -aplicando la idea de justicia vigente- pone a los artesanos en su sitio: desenvolver la actividad para la que están dotados, (y que les impide acudir a la Asamblea). No parece mucho, pero lo es. La política se opone a la policía (consenso: lo que debe ser, lo que siempre ha sido), y ésta, se desafía con el disenso (Ranciére).
CONTINUE READING »


