| » 2026-04-03 |
Reflexiones filosóficas 2. Dios.
Parece que el tema de Dios es un tema intelectualmente agotado y, sin embargo, los movimientos espiritualistas mundiales se acrecientan de forma significativa. Nadie cree en Dios pero nadie cree que no exista. A-teo es una palabra fea, casi un insulto. No se mide por su impacto intelectual sino por una especie de pudor social. La blasfemia (en un mundo en el que las palabras malsonantes y los insultos invaden los telediarios y la literatura) sigue siendo de mal gusto (es decir se adentra en una dimensión estética). La lucha entre creyentes y no creyentes se practica en la razón intelectual cuando la fe y la razón no comparten escenario posible. La religión (y Dios) es parte de nuestra historia evolutiva. Hubo un tiempo en que la religión (monoteísta) luchaba contra la sinrazón, la superstición, la magia, la adivinación y -en definitiva- la superchería. Hubo un tiempo en que la religión era la vanguardia del conocimiento. La escolástica fue una extendida escuela filosófica. El debate acerca de Dios está todavía demasiado teñido de emoción y sentimiento, pero -como veremos- hay razones poderosas para que la religión siga siendo temida y respetada. España es un país laico -confesionalmente hablando- y sin embargo es un país social-floclórica-pedagógicamente religioso en el que los sacerdotes intervienen en política, educación, sociología, continuamente olvidando aquello que dijo Jesús de la separación de la Iglesia y el estado. Hoy en plena semana santa turística celebramos el triunfo de Jesús sobre la muerte, pero también su pasión y muerte. Los escándalos financieros y sexuales de sus ministros han hecho más por su repudio que los sesudos argumentos de los teólogos. Al decir “marca la casilla” en la declaración de la renta se refieren al mayor patrimonio inmobiliario del Estado que -por cierto- no dudan en vender a fondos buitre -de esos que deshaucian a los desfavorecidos- a aquellos a los que amaba Jesús.
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