| » 2026-05-06 |
¡Juventud divino tesoro…! 1. Introducción.
Hasta ahora la guerra de generaciones (jóvenes contra adultos) perecía ser incluso menor que la guerra entre géneros, entre razas, entre tendencias sexuales, entre colonizados y colonizadores, entre capacitados y discapacitados… Sin embargo este siglo lleva la carga de que la brecha nunca había sido tan amplia. A la guerra de contenidos (vestimenta, lenguaje, modos y modas, lecturas, medios de ocio) ha sustituido una guerra de medios. Los jóvenes ya no ven la tele, no leen libros, ni periódicos ni revistas, no juegan sino a sus propios juegos (vídeo), no hacen álbumes de fotos, ni van al cine (¡bueno. Al cine no va nadie!). Las redes sociales los han provisto de plataformas exclusivas de relación que han adoptado modos que eran inimaginables hace pocos años. En pocas palabras: hemos pasado de utilizar los mismos canales de distinta manera a tener distintos canales, lo que supone una ruptura total. Ha pasado de altercontenidos a altercanales. Todo pasa por lo digital y por la red pero no está claro que esa sea la diferencia sustancial, pues -mal que les pese a algunos- la red y lo digital nos afecta a todos. Vale que no tiene la misma importancia para la generación anterior (que ¡atentos: ya son los milenial!), por lo que la diferencia centrada en la brecha digital, en el analfabetismo ciberrelacional de generaciones anteriores ya no es invocable (aunque se haya convertido en mantra).
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