| » 2024-09-02 |
Monólogos 12. ¡Busco a Jacs!
Les sonará la cosa: una motera, vestida de cuero negro, macizorra, de mirada torva y cara depravada se enfrenta a la cámara y dice ¡Busco a Jacs! Que ahí hay tomate es evidente. Este planteamiento de novela negra esconde a una chica extremadamente dependiente de su desodorante, lo que con el atuendo de cuero no es de extrañar. ¿Quién es Jacs? me he preguntado siempre? ¿Quién fuera Jacs? he deseado secretamente. Pues bien, años después de ser sacudido por este mensaje de pasiones odoríferas y trasfondo de sexo duro, he sabido -por fin- quien es Jacs. Pero antes les pondré en contexto. Jubilado -aprovechando que no tiene las obligaciones de su sexo y condición con respecto a los hijos de sus hijos, como: llevarlos al colegio, cangurearlos, entretenerlos, malcriarlos… - decide escapar de la gran ciudad e irse a vivir a un pueblecito de la costa junto a la playa y al mar. No es el único en tener esa idea. La colonia con la que se encuentra es un grupo de jubilados, alcohólicos, cardiacos y separados (Jacs por su acrónimo) con los que es fácil hacer amistad dado que la soledad es su denominador común y el alcoholismo les reúne día tras día en los bares de la playa. Son como el grupo de “Verano azul”… pero, ahora, es decir, 65 años después.
CONTINUE READING »


