» 03-05-2019

Reflexiones tipográficas 179. Venezuela: ¡ya conocen las noticias ahora les contaremos la verdad¡

Venezuela es una oligarquía militar. Los 2.000 generales (en USA son 800) que componen su ejército constituyen el gobierno en la sombra de la nación. Los militares controlan desde el petróleo hasta la logística de la ayuda humanitaria. En una palabra, lo controlan todo. La posibilidad de un golpe militar es nula porque ese golpe ya está dado. Todo lo que estamos viendo en TV es una pantomima. ¿Por qué entonces Guaidó y López escenifican este sainete? Sencillo. Porque quieren acabar con esa dictadura. No pueden hacerlo sin la ayuda exterior. USA dice que si no hay violencia no hay intervención internacional. El gobierno militar lo sabe (para eso son militares) y por eso no actúa. Estamos en un impasse en el que los dos contendientes saben las intenciones del enemigo y ninguno quiere dar el primer paso. No es política, es estrategia militar.

 

Y me preguntaréis ¿quién es Maduro? Maduro es el cagón de turno que sirve a los intereses de la oligarquía militar.  ¿Alguien se puede creer que alguien como Maduro, si tuviera poder, no habría arrasado, desde el principio, todo este circo de Guaidó? En efecto. Maduro está a las órdenes de los militares, y de su gigantesca empresa de corrupción. Los cagones políticos (y economistas) españoles analizan que Maduro es idiota y que es incapaz de mejorar un país con las más grandes reservas de petróleo. No es así. La riqueza del país se va por el sumidero de la corrupción de una junta militar que en este caso en vez de constituirse en dictadura se ha constituido en gobierno en la sombra. La sombra de Chavez. Toda la riqueza venezolana fluye a las cuentas suizas de la junta militar en la sombra mientras el títere Maduro cobra por simular que es él quien manda. 

 

Los cagones analistas han entendido siempre que Maduro había puesto a los dos mil generales para defender su poltrona. Pero entonces ¿por qué les habría entregado el control logístico y económico del país? Eso no cuadra. Ningún dictador (como dicen los cagones analistas) entrega el poder a nadie. Ni siquiera al ejército. Ahora el cagón Trump quiere realizar una operación estratégica consistente en sacrificar a Guaido y López con tal de apoderarse del petróleo de Venezuela (que le cae más cerca que el del golfo). Pero la junta militar no pica y la partida se mantiene en tablas. ¿Será tan estúpido Trump (en horas bajas) de desencadenar la ofensiva a pesar de la falta de provocación? Lo dudo. Él sabe que el gobierno del país corresponde a los generales y no se arriesgará a que el concierto internacional le acuse de invasión, pero sobretodo no querrá perder el negocio que, por seguro, está realizando con la junta militar comprando un petróleo a precio de saldo. 

 

Solo los catalanes ponen tantísimos cagones en un belén. Quizás debiéramos leer los pesebres catalanes como una metáfora de la política internacional. Quizás ellos mismos debieran tomar nota. Mientras los españoles acogen a López en su embajada, y los cagones analistas y políticos nos hablan de golpes de derecha y de izquierda y distinguen perfectamente entre los buenos y los deleznables. Mientras los venezolanos siguen sufriendo una dictadura, que no es la que los cagones arriman al ascua de su sardina, sino una dramática dictadura que los está desangrando. Una dictadura institucional, policial, de las buenas. Mientras los europeos soñamos con tortillas (o quizás con truchas), por seguir con el símil catalán. ¡Cagones!

 

El desgarrado. Mayo 2019.




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