» 19-05-2023

Reflexiones tipográficas 381. ¡Yo no voto!

Hay cuestiones de las que todo el mundo se avergüenza y en consecuencia sobre las que mienten como cretenses: la afición a la lectura (aunque en petit comité llegan a reconocer que no leen, ante un micrófono declaran que leen como posesos), feminismo (nadie es machista), el amor a los animales de compañía y, si a mano viene, a todos (¡adoro a los animales!), etc. Pero hay cuestiones de las que una gran mayoría hace gala como si fuera una virtud, singularmente el desprecio por la política y en consecuencia no la abstención. Evidentemente la culpa (en el caso de que existiera una culpa) no es del declarante sino de los políticos que han conseguido asquear al más pintado, extremo éste en el que puedo estar perfectamente de acuerdo. Pero de lo que se trata no es de castigar a los políticos por su zafia manera de actuar sino de contribuir democráticamente a una vida en común, mejor. Si eres anarquista convencido de que la participación electoral es una aberración política, no hace falta que leas esto, pero si no lo eres, es decir estás convencido de que no queda otra que vivir en sociedad y para ello darnos unas normas de convivencia (como por ejemplo que la ley sea igual para todos, la igualdad, la libertad, la solidaridad, etc.) te propongo una serie de reflexiones sobre el tema.

 

1.- No existe un derecho fundamental (a lo máximo un deber de eficacia, eficiencia y de buena fe) a que las cosas se hagan bien por parte de nuestros ediles si no un deber de vigilancia para que así suceda. No excluyo los derechos individuales que deben ser respetados en todo caso, si no que hablo, en primer lugar, de la necesidad de vigilar con atención a lo que hacen nuestros políticos con nuestras vidas, y en segundo lugar a todo aquello que sin ser derechos fundamentales, nos afectan directamente (incluso contradiciéndolos), como por ejemplo la regulación sobre tránsito (velocidad límite, obligatoriedad del cinturón, límite de admisibilidad de la alcoholemia, culpabilidad topológica -como impactar por detrás, etc). En principio no estoy en contra de la regulación legal del tráfico, pero sí estoy en contra de los abusos que comete el legislador en nombre de la salvación de vidas, impulso humanitario que no se le suscita en el caso de los suicidios (3.000 al año), de los incendios forestales, de las enfermedades raras, de la odontología, y un etcétera muy largo. Salvar vidas es un fin y no el medio para salvar el culo mediante una legislación abusiva.

 

2.- No votar tiene efectos perniciosos, sobre todo en las cuestiones que no afectan directamente a los políticos (a su bolsillo y a su empleo). Me explico. Los políticos están blindados frente a la abstención. Parece una norma lógica que solo se llenen las plazas en el congreso y el senado proporcionales a los que votan, en el sentido de que los que no votan no quieren ser representados. Si vota la mitad de la ciudadanía que sólo se habiliten la mitad de los escaños. Esto que podría argüirse como una razón para no votar (lo mismo da hacerlo que no) es también una necesidad de que votemos todos para que no lleguemos al caso límite (y solo matemáticamente posible) de que con un solo voto se llenara el congreso de zánganos. No votar da a los políticos la oportunidad de invocar (Rajoy) a la mayoría silenciosa cuya opinión es inventada sin ningún desdoro por los propios políticos. Si los políticos son capaces de interpretar (reinventar) el sentido del voto emitido, ¿qué no harán con el voto no emitido?

 

3.- En España es un derecho no votar lo que no quiere decir que éticamente (en efecto: eso que no tienen los políticos), utilitariamente (porque nos va la vida en ello) y cívicamente (ese republicanismo que tan arraigado tienen los franceses como equivalente de sociedad civil y que para nosotros se resume en: monarquía o república) sea altamente recomendable, un deber moral. Eso no quita que los políticos quieran que el voto sea multitudinario, pues podría tomarse como un referéndum de su poder de convocatoria o de la buena salud de la democracia. Evidentemente nunca reconocerán lo primero. El recuento de las elecciones empieza por los datos de participación que una vez dichos no volverán a ser nombrados. La cosa es tan simple como que no votar es perder la única oportunidad que nos da esta esmirriada democracia (virtual) de influir en la marcha de la nación y por tanto en nuestras vidas futuras. Sí, es pequeña, pero es una oportunidad; lo otro es la nada.

 

4.- ¿Cuál es el efecto de la abstención, del no voto? Es entregar un cheque en blanco a los políticos para que hagan lo que quieran. No votar se entiende como un desinterés por la cosa política, ¿pero basta con no votar para que ese desdén se materialice en algo positivo? En absoluto. El ideal de un político es que los ciudadanos voten por cuestiones accidentales como aspecto, oratoria, simpatía, ideología (sí, he dicho que la ideología es accesoria), etc, pues no quieren en absoluto que se les juzgue por sus acciones, por su cumplimiento o no de su programa (que por eso ha prácticamente desaparecido), por su eficacia, eficiencia, previsión, en una palabra por sus acciones y en absoluto por sus palabras. Y no es difícil saber por qué: porque no cumplen casi nada de lo que prometen. No votar es la accidentalidad máxima, es no votar por pereza, por desdén, por castigo, por sensación de inutilidad, etc.

 

Un político es una máquina de decir palabras que no lleva (casi) nunca a la práctica. La política es acción y por tanto las palabras solo tienen el valor de anunciar esa acción, criticarla o explicarla. Ellos siempre os expondrán palabras -sobre ellos y sobre todo sobre los otros- Es evidente que votar supone un esfuerzo pues los políticos, en su afán de que no votemos por sus logros sino por cuestiones accidentales, tratan de enmarañar las cosas de modo que sea imposible desvelar la verdad. A partir de ahí, los ciudadanos deben esforzarse en hallar esa verdad que les indicará el grado de cumplimiento del cometido de los políticos. El voto informado no es fácil pero es absolutamente necesario. Se que cumplir con un deber cívico cuando ellos no cumplen con ninguno es tarea ardua pero no hacerlo es ponérselo fácil y ponérselo muy difícil a las futuras generaciones, eso que se ha dado en llamar sostenibilidad.

 

El desgarrado. Mayo 2023.




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