» 09-05-2011

VIDEO Y SURREALISMO 2

Así pues nos enfrentamos a dos interpretaciones del surrealismo, la una epistemológica y la otra psicoanalítica. Empecemos. Bretón definió el primer surrealismo (para Bretón el surrealismo evolucionó sustancialmente en los diversos manifiestos y en las fracturas que sufrió) como “Automatismo psíquico puro por cuyo intermedio se intenta expresar, verbalmente por escrito o por cualquier otro medio, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral”. El pensamiento es el sustrato, el auténtico motor mental que modulado por la razón producirá las instancias estética o moral. Tras la razón (apariencia de pensamiento) se encuentra el pensamiento puro, auténtica realidad de lo mental. Esta realidad superior es lo “sur” (sobre) real, lo superreal. Se separa del Dadá en que es una actitud positiva y creadora frente al nihilismo y negatividad del Dadá, con el que coincide en la ilogicidad (que para los surrealistas es apariencia y para Dadá esencia). El manifiesto Dadá redactado por T. Tzara propone “la abolición de la lógica, de la memoria, de la arqueología, de los poetas y del futuro” La consigna es “libertad, vida y azar”. Pero Dadá, dada la ausencia de posiciones positivas, corría el riesgo de ser fagocitado por el sistema (que niega) y convertido en espectáculo (Dabord). Contra ello reacciona el surrealismo prescindiendo del sentido del humor y proponiendo un programa de combate y acción. Pero la diferencia sustancial es que mientras Dadá es procesualista (como dirá Elsaesser definir algo como Dadá es “preguntarse por las condiciones particulares -de realización, proyección y representación- bajo los que ese acto puede convertirse en dadaista”. Dadá es performance, happenig, actuación. Dadá es acción mientras el Surrealismo busca la verdadera realidad bajo la máscara de la lógica y la razón y la encuentra en el subconsciente. El surrealismo es esencialista de estirpe platónica. Dadá es devenir y se manifiesta como negación. El surrealismo es esencia y se manifiesta como acción militante y programática. El manifiesto bretoniano exaltaba los estados que escapaban a control de la razón,(que con su instrumento: la lógica, era el gendarme del pensamiento verdadero). La lógica era sustituida por la analógica (lógica de las asociaciones libres) surgida desde estados de semiconsciencia (la infancia, el sueño, el delirio, la locura, etc.) De esta manera se desvela el inconsciente (el lugar del pensamiento puro). Lo real y lo maravillosos dejan de oponerse para formar una instancia superior: lo superreal. Los métodos de esta nueva razón son las asociaciones libres, la escritura automática, los cadáveres exquisitos, el collage, l’assamblage, etc. No queda claro si existe una realidad “objetiva” fuera de la razón o el pensamiento puro. Parece que no. Cada una de ambas instancias creará la realidad que le conviene (consciente o inconsciente) de acuerdos con sus enunciados. Queda pues en entredicho el potencial surrealista de la propia realidad. Sanchez-Biosca (a quien he seguido en esta exposición) encontrará ese potencial en el cine de Buñuel (“Las Hurdes”). “... revelar la irracionalidad que anida en la realidad misma, y contrasta, con la cómoda aclimatación del surrealismo en el arte moderno, donde la provocación por la provocación, se convertirá en inanidad” Para el enfoque psicoanalítico nos dejaremos guiar por Hal Foster y su “Belleza compulsiva”. Foster quiere establecer la teoría general del surrealismno. Para ello añade otro modelo a los existentes: el concepto de lo siniestro. Lo reprimido regresa de tal manera que desestabiliza la identidad, las normas estéticas y el orden social. Este concepto es tan crucial como los conceptos esenciales del movimiento: lo maravilloso, la belleza convulsiva y el azar objetivo. Para los surrealistas lo siniestro no fue un concepto troncal. Pertenece a su inconsciente (supongo que perciben la perversión). El plan de la obra se inicia con el encuentro entre surrealismo y psicoanálisis y por supuesto el desarrollo que Freud hizo de lo siniestro. A continuación se desenredan los conceptos de lo maravilloso, belleza convulsiva y azar objetivo en términos de lo siniestro, “La lectura del objeto surrealista como reencuentro fallido con un objeto perdido”. Continúa con la narración de la imagen surrealista como fantasía primordial (de Chirico, Ernst, Giacometti), “vestigio enigmático de una experiencia y/o fantasía traumática, con ambiguos efectos curativos y destructivos” Tras explorar “situaciones espinosas del sadismo, el masoquismo, el deseo, la disfunción y la muerte” se adentra en la dimensión social-capitalista. El cuerpo como mercancía o como máquina. A la represión psíquica añadimos ahora la represión histórica. Como colofón se plantea dos estados psíquicos que rigen el surrealismo: una fantasía de plenitud maternal (el aura) y una fantasía de castigo paternal (la ansiedad). Todos somos surrealistas. Todos queremos que la realidad sea otra cosa que lo que es. Todos esperamos que la vida sea algo más. Podemos esperar que bajo la apariencia de lo real exista otra realidad infinitamente más rica, gamberra, distinta o alternativa. Hay otros mundos pero están en este. Lo mismo da que esa otra realidad sea una esencia (otra) o que sea el retorno de lo siniestro (reprimido) en el panorama de una madre deseada pero inalcanzable y un padre castigador pero legal. De una o de otra manera estamos jodidos. Porque las explicaciones son muchas pero el camino sólo es uno. Si hay que escoger prefiero Dadá. Por lo menos se reían. Pero no se puede despreciar el acerbo surrealista. Abrieron el espectro. El inconsciente es tan tú, como tú. El inconsciente no es lo reprimido, lo traumático, lo asocial (que lo es). Lo inconsciente es también una fuente de creación y de acción porque es parte de tí. Eres tú. Jekill y Hide nunca se encuentran. El bueno sabe del malo por sus acciones. Al malo no le interesa nada del bueno. Es la esquizofrenia. Pero no es necesaria. Propiciemos un encuentro ente Jekill y Hide. Aceptemos que somos dos (o más) y distintos, contradictorios, enemigos. En nuestro inconsciente anidan otros yoes que pugnan por salir. Son siniestros por reprimidos; son ajenos por esenciales. Pero todos somos yo. Acabemos con el mazdeismo. Simplemente somos complejos (y no de Edipo, precisamente). Cine y surrealismo Sanchez-Biosca en “Cine y vanguardias artísticas” editorial Paidos 2008 (2004) describe el surrealismo y la obra de Buñuel como una de las vanguardias clásicas junto al expresionismo y el cine ruso de los 20. Lo más llamativo del análisis que hace es la capacidad de Buñuel de extraer lo surreal de lo real. Como se apuntó antes con ello desplaza lo surreal de lo mental a lo objetivo. La realidad es surreal. Tras filmar el perro andaluz y la edad de oro, Buñuel filma “Las Hurdes” como un documental comprometido socialmente. “las situaciones que capta la cámara pueden ser reales, pero su fuerza radica en la sensación de irrealidad que despiertan. Tal irrealidad es, si bien lo pensamos, uno de los sentidos -para Buñuel, sin duda el genuino- del término surrealismo” “revelar la irracionalidad que anida en la realidad misma y contrasta con la cómoda aclimatación del surrealismo en el arte moderno, donde la provocación por la provocación se convertirá en inanidad”. Buñuel reivindicaba una idea de cine como instrumento de poesía. Frente a los que lo consideran un fenómeno realista declara que el cine era “el mejor instrumento para expresar el mundo de los sueños, de las emociones, del instinto” No era una idea nueva la del cine poético. Todos aquellos autores: Gance, Epstein, Dulac, etc. “recurrieron a la poesía para explicar aquello que se resistía a entrar en los límites del cine narrativo al uso” . No era esta la poesía (transfiguradora) que perseguía Buñuel sino la poesía convulsiva que emana del realismo irrealizante. Los mecanismos formales que utilizó el cine surrealista son los mismos que utilizó el surrealismo en la plástica o en la literatura: asociación libre (y por tanto toda clase de tropos tanto en la imagen como en el montaje); collages: coexistencia de motivos que no obedecen a lógica alguna. Recurso a material de archivo: documentales de actualidad, científico-técnicos, musicales, mitológicos, etc. produciendo amalgama y fragmentarismo. El escándalo artístico o moral. La subversión del orden social y moral. El amor loco como muestra destacada de la irracionalidad. Y pòr supuesto la irrealidad en su aspecto irreal. ¿Que no he hablado de vídeo? A mi me parece que sí. ob-art Abril 2011 Biblio: Hal Foster. “Belleza compulsiva”. Adriana Hidalgo. 2008 (1993) Vicente Sanchez-Biosca. “Cine y vanguardias artísticas”. 2004




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