» 08-04-2011

LA CÁMARA LÚCIDA. ROLAND BARTHES. EDICIONES PAIDÓS IBÉRICA. 2010 (1980)

RB escribió esta obra para “Cahiers du cinéma” es de suponer que con una intención “ligera” alejada de textos más filosóficos. La muerte y la madre se entremezclan en el relato que confiesa deliberadamente a-filosófico “intentaría formular, a partir de algunos movimientos personales, el rasgo fundamental, el universal sin el cual no habría fotografía” (Pag. 30). El método inductivo -de lo particular a lo general- es el elegido para horror de lógicos y científicos. El traductor amplía su cometido al de intérprete y nos da las pistas de como esta pieza se entronca en el global de la obra del autor. El cine y la fotografía están hechos de elementos analógicos (semejantes) a la realidad. Pero si queremos que ambos constituyan un lenguaje, la relación entre los elementos del lenguaje y la realidad debe ser arbitraria (además de sistematizable). Pues bien dentro de la narración analógica (que no constituye un lenguaje) se halla “el estilo” que consiste en elementos retóricos o elementos de connotación que pueden constituir sistemas de significación secundaria que se superponen al discurso analógico. “Es el estilo lo que hace que la fotografía sea un lenguaje”. El libro será una indagación (inductiva) sobre como la connotación (el estilo) nos desvela la esencia de la fotografía. ¿Y cual es esa esencia?. La primera parte del libro trata de encontrar esa esencia sin lograrlo. Parte de la evidencia, la certificación de una realidad “que ha sido” (pasado y evidencia). “El particular absoluto” Contingencia pura (siempre hay algo representado). La indistinción del referente. En la pag. 28 hace hincapié en su inclasificabilidad. “Ausente de marca no puede convertirse en signo” (y por tanto en lenguaje).Desvela su método inductivo. Descubre que las fotos que le atraen presentan dos aspectos. El Studium: La cultura y el saber que comparto con la imagen, la intención compartida con el fotógrafo y el Punctum: el modo en que esa imagen me agrede, marca, azar sobrevenido. Nada que ver con el choque (revelación, sorpresa) obtenido mediante la exhibición de lo raro, el gesto, la proeza, las contorsiones técnicas o el hallazgo. Cuando el punctum no acompaña al Studium la fotografía es unaria (el reportaje y el porno como ejemplo). A menudo el punctum es un detalle. El detalle marca la fotografía aunque a veces es ilocalizable o solamente desvelado por el recuerdo. El punto ciego del cine (donde viven las imágenes una vez desaparecidas de la pantalla) existe también en el punctum. Tras estos análisis acaba la primera parte reconociendo no haber encontrado lo universal (la esencia) de la fotografía. La segunda parte se inicia con una larga reflexión sobre la madre muerta nunca reencontrada en las fotos que de ella conserva. Hasta que la encuentra en una foto de cuando era pequeña (y por tanto sin parecido). Esa será la guía para la búsqueda. Lo universal de la fotografía debía salir de aquella foto (no la busquéis. No está). Vuelta al principio a la connaturalidad con el referente. Ni arte ni comunicación. El orden fundador de la foto es el referente. La esencia (noema) de la fotografía es “Esto ha sido” (realidad y pasado). Pero también confusión de verdad y realidad. Tras un último intento de escrutar una foto, penetrarla hasta lo interior, desvelarla; desiste. La fotografía es llana y ello por su fuerza de evidencia que no enseña nada. Y entramos en la parte final. “La mirada es al mismo tiempo, efecto de verdad y efecto de locura” “Lo que yo establezco no es solamente la ausencia del objeto; es también... que este objeto ha existido y ha estado allí donde yo veo” “La fotografía se convierte entonces para mí en un curioso medium, en una nueva forma de alucinación; falsa a nivel de la percepción, verdadera a nivel del tiempo... imagen demente barnizada de realidad”. (pag. 125). Y en este momento, acabándose el libro descubre un vínculo entre la Fotografía y la locura: la piedad (¿redención?). Para templar la demencia de la fotografía la sociedad tiene dos medios: Hacerla arte (ningún arte es demente) o generalizarla y trivializarla. Todo se transforma en imagen. Las dos vías de la fotografía son la locura y la cordura. A cada uno corresponde escoger “someter su espectáculo al código civilizado de las ilusiones perfectas, o afrontar en ella el despertar de la intratable realidad” Que así sea Nota: Los conceptos de connotación y denotación son centrales en la obra de Barthes y se corresponden, aproximadamente, con el contexto y el texto. Más información en Internet ob-art Marzo 2011




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