| » 2015-12-25 |
Reflexiones tipográficas 32. Las modelos.
Durante muchos años las modelos de alta costura (entonces era alta) eran exactamente igual que los maniquíes. De hecho se las llamaba maniquies. Pura forma sin ningún contenido. Las revistas de moda nunca señalaban su nombre. No existían como personas sino como soportes, como entretela del vestido protagonista. Se les exigía impasibilidad, inexpresibilidad, ausencia y también uniformidad en el andar y en el desfilar. Eran un ejército de robots invisibles que cumplían una misión: ensalzar las prendas de moda. Por alguna razón, en los setenta, empezaron a salir de esa crisálida impersonal para corporeizarse en mariposas reales y supimos que se llamaban Shiffer, Evangelista, Crowford, Campbell, etc. Sin embargo la esencia de las modelos es su pura corporeidad, su ausencia de consistencia interna. Una modelo era en alta costura un vestido que desfila. El fantasma no le interesaba a nadie.
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