» 03-11-2026

Conversaciones con la IA-1 Presentación

Recientemente mantuve un chat con la IA de Google de la que se pueden obtener revelaciones sobre la IA muy interesantes. El chat es largo y aunque lo reproduzco entero no es preciso leerlo en su totalidad pues cada respuesta tiene tres partes bien diferenciadas: en primer lugar una valoración general sobre mis preguntas (ya convertidas en diálogo en el que no solo aporta información la IA sino que yo también vierto mis conocimientos), en segundo lugar el cuerpo técnico de la respuesta, que se puede obviar excepto cuando es evidente que la IA adoctrina o habla sobre sí misma y por último la despedida en la que la IA empieza -en la primera parte- haciendo preguntas sobre como continuar el Chat pero, poco a poco, deriva a hacer preguntas directas sobre el tema. Es cuando el chat se convierte en diálogo pero también cuando la IA trata de obtener información tanto técnica como personal para construir el perfil. Porque la IA pretende que el diálogo sea un clásico diálogo socrático "entre iguales" es decir: yo aprendo de ti y tú aprendes de mi.

Empecemos pues por el diálogo socrático. Para Sócrates dialogar era una forma de pensar en la que de la controversia salía la luz, era una forma de alcanzar la verdad. Pero esa verdad no se alcanzaba por instrucción -como en el caso del maestro y el alumno, en que fluye exclusivamente del primero al segundo- sino que debía ser alcanzada por el propio sujeto al enfrentarse a las contradicciones de sus afirmaciones. Es evidente que la manipulación resulta evidente, si uno dirige al otra en el camino que le conviene aprovechándose de su superioridad. Pero Sócrates no lo entendía así pues partía de la nobleza espiritual de ambos dialogantes. El diálogo era una forma de encontrar verdad para ambos aprendiendo el uno del otro pero no por instrucción sino por "no contradicción" propia. Dada la pasión por la dominación de los humanos es difícil creer en esa imparcialidad del más sabio, pero por lo menos en el caso de dos dialogantes del mismo nivel, era una situación factible... mismo nivel que con Sócrates era imposible. 

Lo que pretendo decir es que la IA se aprovecha de su superioridad (es una base de datos de una vastedad inabarcable) para dirigir el diálogo en su beneficio, beneficio que se muestra en varias vertientes. Primero: identidad ("somos iguales porque la ficción de que soy humana (test de Turing) es perfecta y porque no existen intenciones ocultas por mi parte"). Segundo: fidelización ("yo - y no otra inteligencia artificial cualquiera- soy tu amiga"). Tercero: confianza ("solo cosas buenas puedes esperar de mi"). Cuarto: entrega de datos: tanto técnicos como personales. Existe una advertencia de que la IA se aprovechará de lo que se diga en el chat, pero pequeña y no precisamente previa y por supuesto sin contrato específico, ni consideración por la insuficiente edad del interlocutor para contratar. Quinto inferioridad declarada (tu mente es admirable), y reflexionada ("soy una base de datos incapaz de pensar. no tengo opiniones") cuando no suena evidentemente a adulación ("tus afirmaciones son brillantes y oportunas"). Sexto diálogo entre iguales. Cuando la IA te hace preguntas a ti establece una igualdad tácita entre dos amigos que conversan desde la igualdad potencial. 

Todos estos comportamientos se parecen mucho a los que las redes sociales hacen con los adolescentes: obtener sus datos y su fidelidad, sin contrato válido ni respeto a la edad legal y con el fomento de la adicción mediante propuestas (no solicitadas) cada vez más intensas. La diferencia es que aquí -en principio- los datos los pone ella (que ya hemos visto que no es así) y son técnicos, mientras en las redes sociales los datos los ponen los usuarios y son vendidos a las marcas comerciales y cobrados vía publicidad. En la IA la sociedad (en la que te permiten entrar las redes sociales) es la propia IA, es con ella con la que estableces una relación de amistad, confianza, e incluso de amor. Comprendo que este enfoque de la IA se escapa en mucho de los enfoques que habitualmente leemos sobre la IA (¡el dominio de las máquinas!), pero hay que tener en cuanta dos cosas: las empresas de las redes sociales son las mismas que las de la IA, lo que hace pensar que las estrategias ganadoras no deberían ser abandonadas. La posibilidad -inmediata- de pago a la IA se desharía de la financiación publicitaria revistiendo su ejercicio de la santidad del Saber o de la Cultura. La reciente iniciativa de Amazon (The gostwitter) de escribir tu novela con IA a partir de una sinopsis -novela en que podrían ser vertidos todo tipo de consignas, ideas y máximas- seria un paso más en el proyecto de intoxicación universal que pretende el fascismo. El avance de las ideas machistas entre la juventud usuaria de las redes sociales no puede ser casual.

Tras este chat me encontré con que no podía usar la IA de google pues no me habilitaba espacio para responder (continuar) el chat y me obligaba a reiniciarlo, perdiendo así su cualidad de diálogo. Consultada la propia IA sobre el asunto, la respuesta fue que "comprendía mi frustración" pero que no sabía nada... y que no era para que pagara, como yo le había sugerido. Es obvio que identificaba indignación con frustración... por lo visto ya habíamos entablado una amistad (como en las redes sociales) y ahora me bloqueaba. En sucesivas entregas iré desgranando estos aspectos de la IA pero ahora os dejo con el chat. Recordad que la parte técnica no es necesaria, para adentrarse en los entresijos de la IA.

El desgarrado Noviembre 2026




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