» 27-01-2026

El fascismo que viene 4. El payaso del horror y el filósofo reactivo

El curso de los acontecimientos avala que esta sección -sobre el fascismo- se consolide. La andanada fascista se incrementa día a día. Que USA esté ya inmersa en el fascismo, en el terrorismo de Estado, es más que evidente. Lo que está ocurriendo en Minnesota es un ejercicio de instalación del régimen del terror: Una fuerza filofascista de 2.000 soldados -destinados a apresar y expulsar emigrantes ilegales del país en el más puro estilo racista- para una población que dispone de 600 policías y un bajo nivel de delitos con armas de fuego, es mucho más que medidas razonables: es la instauración del terror. Además esas fuerzas de ocupación están mal entrenadas, han asesinado a dos ciudadanos (uno de ellos ni siquiera emigrante) y a pesar de que existen vídeos  que lo documentan, insisten en contar versiones falsas  de los hechos mientras las autoridades los apoyan incondicionalmente. Que Minnesota sea una población pequeña en un estado pequeño y tradicionalmente demócrata solo son las guindas de un pastel aterrador. Se trata de imponer el Estado policial, aterrorizar a la población con ejército y armas para que nadie se salga del guión fijado por un mamarracho fascista dispuesto (ya lo demostró hace cinco años) a acceder al poder absoluto en cuanto se tercie. Lo que está ocurriendo en Minnesota es lo que ocurría en Gaza hace unos años (muro incluido) y ya sabemos como acaba. Un estado policial en un régimen del terror mediante la fuerza, racista, imperialista, ultrarreligioso y fascista.

Debemos conocer el fascismo si queremos defendernos de él. Que el orden internacional se esté subvertiendo -por parte de USA- imponiendo la ley del mejor armado (del matón) y de las medidas económicas unilaterales -en una suerte de imperialismo guerrero- ya es un hecho. Que lo que ocurre es exactamente lo que ocurrió con los fascismos anteriores a la primera guerra mundial, es público y notorio. Europa acobardada -no ya por los nazis- sino por la pinza formada por Rusia, China y USA no hace sino ceder terreno y rendir pleitesía ¡lo de Rutter es pasmoso! a sus amos Los fascismos comunistas son novedad. En los años cuarenta el comunismo era el principal enemigo del fascismo. Hoy son lo mismo -o dicho de otra manera- el comunismo ha desparecido, aunque -como la ETA- conviene mantenerlo ficticiamente vivo para intoxicar. Sabemos pues, que el comunismo nominal no se opondrá al fascismo.  Europa depende de USA para la defensa, de Rusia para la energía y de China para la manofactura barata. La pinza es perfecta. Ha llegado el momento de quitarse las caretas. Lo mismo da que nos devore el león que las hienas o los buitres. Lo único indiscutible es que nos van a devorar. Porque, además, el fascismo anida en el corazón de Europa, opera también desde dentro. Estratégicamente ya hemos perdido la partida. Nuestro único camino consiste en armarnos ideológicamente para la lucha de guerrillas que habrá que librar con el fascismo. Individual, personal, de escaramuzas: el ciudadano contra el poder opresor. Groenlandia caerá como caerá Canadá, Cuba… y España si sigue tocando los cojones a Trump. 

Lo cierto es que la política de partidos llega a su fin. Volvemos a las oligarquías. Si en lo tecnológico regresamos la Edad Media, en lo político regresa la aristocracia, el gobierno de los millonarios. La mascarada de la democracia (la democracia nominal) se seguirá manteniendo, pero sin contenido. Seguiremos votando (aunque parece que la cosa se extinguirá por falta de votantes asqueados de una pantomima perversa). Pero eso no será óbice para que se sigan celebrando comicios. Como en la democracia griega, solo votarán los ricos, los patricios, la nueva aristocracia del poder del dinero. El resto -equiparados a esclavos- obedeceremos sin más. Se cierra el círculo. El sueño de la emancipación de la igualdad y la libertad se ha acabado. Las cosa vuelven a los cauces que nunca debieron abandonar: la supremacía del hombre rico, meapilas, machista y autoritario. Todo lo demás será decorado, contexto, escenario. Y la política de partidos llega  a su fin porque todos estos lodos vienen de aquellos polvos. El poltronismo, la falta de democracia interna, la corrupción, el despilfarro, la estupidez, el cuñadismo (nepotismo), y la omertá, ese pacto que hace que los corruptos sean amparados por los que no lo son, en una conciencia de partido que ha resultado absolutamente nefasta. Los políticos desaparecen sustituidos por los comerciantes. La historia del mundo es la historia de las burguesías emergentes y la última, la definitiva es la de los supermercaderes, multinacionalistas, millonarios. Tan poderosos que son equiparables a naciones. Solo hay que atender a la polémica entre Tesla y Ryan air para darse cuenta de en dónde estamos metidos. Egos proporcionales a sus fortunas, fascismo personal de primera mano. El capitalismo (la única y verdadera fe) culmina en la super-burguesía: el 1% de la población detentando el 99% de la riqueza y el 100% del poder. Si más no, desparecerán los responsables directos de esta catástrofe: los políticos. Lo que -como siempre- no supondrá ninguna mejora para le pueblo.

Y -como se ha dicho- la única actitud posible ante los nuevos ricos, la nueva Edad Media, la nueva democracia griega, -es decir la gran Restauración- es ideológica. Por fin se hace evidente que el único patrimonio del pueblo no es la soberanía sino la ideología (convenientemente adulterada por el poder). Entendida como lo que nos hace iguales (en la desgracia). La esclavitud es nuestro destino y estamos a punto de alcanzarla de pleno derecho. La fantasía del payaso terrorífico, cruel y asesino se hace realidad: con su pelo amarillo, su cara anaranjada, la corbata roja arrastrando entre las piernas y sus bailecitos insulsos… y su arsenal de armas, no tiene nada que envidiar a aquel otro payaso nazi de bigotillo ridículo y peinado en cortina y adornado con botas de montar y saludo militar. No son personajes son signos: de poder despótico, de estupidez cognitiva, de ambición desmedida, de locura de poder. He insistido mucho en la caracterización que Habermas hizo del fascismo desde la posguerra alemana. Os traigo hoy otra visión por parte de una judía que sufrió la locura nazi: Anna Arendt. No está el horno para bollos judíos pero como he dicho otras veces hay que desenredar el ovillo: religioso, nacional, racial, idiosincrásico, diaspórico, perseguido y elegido por el mismísimo Dios, que conocemos como “judío”. En las crónicas de la guerra contra Gaza, hablé del sentimiento de culpabilidad de Europa (Milener) por su pasado judeo-cristiano, de la evidente antidemocracia del ovillo judío, sin separación Iglesia/Estado, patriarcal, racista, elitista, y autoproclamado elegido por Dios. Del antisionismo visceral acumulado durante siglos. El borrado de los judíos del mapa europeo se presentó como la única solución para borrar una conducta imperdonable. Nadie se enteró. Ocho millones de muertos y nadie reparó en la multitud de campos de exterminio, de trenes interminables, de desaparecidos. Nadie vio nada. ¿Para qué pensó que se usaba el gas Ciclón la inteligencia europea. Cómo pesticida?

Arendt asistió al juicio de Eismann (secuestrado y conducido ante la justicia hebrea). No hay diferencia con lo que USA ha hecho con Noriaga o Maduro. Se les acusa (y condena tácitamente, se les secuestra y se les juzga). Sin trabas “burocráticas”, al estilo Bukele. De aquello extrajo Arendt el concepto de la banalidad del mal, de cómo se puede convertir una atrocidad contra la humanidad en rutina, en eficacia profesional, en puro quehacer sin relación con los fines. La irresponsabilidad del ejecutante, del verdugo. La irresponsabilidad se convirtió en un mantra para los políticos: inviolables, intangibles, aforados… impunes. El mayor ladrón del mundo es un español: De Guindos. Le costó al pueblo español casi 100.000.000.000 € en una operación de rescate y Sareb (banco malo), que no debía costar “ni un euro”. Como premio le dieron un alto cargo en Europa. A nadie se le ocurrió reclamarle lo que había “entregado” al sistema financiero. La irresponsabilidad se redondea con la amnistía y el indulto, en el caso de que los jueces hayan intervenido. Por cosas como estas los mercaderes han desplazado a los políticos del poder. Por cosas como estas estamos a las puertas del fascismo internacional.

En un curso dado en Indiana sobre política y filosofía en 1954, Arendt se remontó a Sócrates para encontrar los orígenes de su conferencia. Aunque mejor sería decir que se remontó a la reacción de Platón a la filosofía de Sócrates. Los manuales suelen caracterizar a Sócrates como apolítico dado que no intervino en la cosa pública. Pero Arendt no lo ve así: no desempeñó ningún cargo, pero su filosofía está cargada de política, porque es una filosofía der la acción. Intentó que su filosofía resultara útil para la política y no rehuyó la realidad en la que habitó y de la que se sintió responsable. Sócrates es para Arendt el filósofo del diálogo (dialéctica), de la pluralidad y de la búsqueda recursiva de la verdad (que si no halló no por ello dejó de buscar en un proceso sin fin). Estas tres características son las que determinan “a contrario” los regímenes fascistas: Contra el diálogo: silencio; contra la interacción: aislamiento y  soledad; y contra la búsqueda incesante de la verdad: el dogma.  Y esta respuesta se cimienta en la respuesta de Platón a la filosofía de Sócrates. La muerte de Sócrates injustificada pero plenamente aceptada, supone para Platon una enorme decepción, hasta el punto que concluye que la filosofía no puede discurrir por los cauces socráticos si pretende iluminar el mundo. La verdad debe ponerse a salvo de las maquinaciones del humano. La realidad no es el mundo sino esas ideas de la mente libres de las impurezas del mundo. El debate dialéctico es entendido como lucha incapaz de alcanzar el conocimiento y la verdad.

El debate socrático no es con su oponente sino con él mismo. Como los buenos deportistas, que toman al opositor como contexto en la lucha por dar lo mejor de sí mismos, Sócrates no está en litigio con él. Ni lo engaña, ni lo conduce, ni lo ironiza, ni lo ridiculiza. Simplemente lo pone en situación de que él mismo articule sus argumentos. No es un monólogo interesado en el que lo acecha, sino un preguntar para que el opositor construya su relato. No lo redime sino que le pone en situación de encontrar su propia verdad. Evidentemente respeta escrupulosamente las consecuencias de la leyes de la inferencia y se las hace notar, pero preguntando si es ese su argumento. El referente de Sócrates no es su oponente sino la realidad del mundo. Muchos de los Diálogos en los que se desarrolla esta búsqueda de la verdad no obtienen frutos, porque la verdad no es la estación de destino sino el proceso. El movimiento se demuestra andando, se hace el camino al andar. Lo importante es no cejar. La responsabilidad del resultado solo puede ser del propio Sócrates que no ha sido suficientemente hábil como para que su oponente desarrolle el proceso adecuado y alcance las metas que parecen ser el objeto del debate. Platon quiere un resultado una verdad perfecta e inmutable: la idea. Convierte la algarabía del diálogo en contemplación, fija el cambio continuo, extrae al filósofo de la ecuación, lo enajena. Es duro decirlo pero el pensamiento de Platón -en cuanto se opone al de Sócrates-, coincide con el fascismo. Y eso no condena a Platon sino que nos muestra que el fascismo está ahí, se produce con naturalidad, casi en un descuido, es cotidiano, vive en nuestras tripas. Y por eso es tan peligroso.

El desgarrado Enero 2026




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