| » 22-01-2026 |
En los años 70 se publicaron dos libros sobre ”La nueva Edad Media” -uno de Umberto Eco y otro de varios autores: Eco, Colombo, etc. La tesis -inspirada en el apagón de New York- exponía la concatenación de circunstancias: caída en serie de las centrales eléctricas, colapso de las comunicaciones (los aviones cayendo sobre las autopistas de New York), escasez de suministros, catástrofe generalizada e imposibilidad de restauración, hasta sumirnos en una nueva Edad media… tal y como era esperable por el spoiler del título. Las consecuencias políticas eran que las empresas multinacionales formaban nodos de población autosuficientes establecidos como islas en medio del caos, una situación muy parecida a la guerra de los cien años en la que los soldados de fortuna independientes, recorrían Europa ofreciendo sus servicios al mejor postor en una situación de guerra generalizada de supervivencia, de todos contra todos, en la más absoluta anarquía. Huston reflejó esta situación medieval en “Paseo por el amor y la muerte”. El cine se hizo eco de esta situación con películas como “Mad Max”. “El quijote” refleja este momento histórico aunque no se hizo hincapié en su momento en que los libros de caballerías reflejaban este estado de confusión y sinrazón. Allí era un loco el que acababa ideológicamente con aquella edad media real.
Como en todos los casos de previsiones apocalípticas, no se acertó el desencadenante real de la situación, que hoy ha quedado meridianamente claro: el ascenso del fascismo de Estado generalizado. Marx cometió el mismo error cuando predijo que el estado socialista empezaría por las naciones más desarrolladas. No fue así, fueron las naciones más feudales: Rusia, China, las que iniciaron la revolución. Fueron los desheredados de la tierra los no pudieron aguantar más y explotaron. Aquella pintura apocalíptica que se inicia en el colapso de la tecnología y se extiende a la política se produce hoy ante nuestros ojos exactamente al revés. El ascenso al poder político de comerciantes millonarios sin escrúpulos hartos de soportar a una clase política corrupta, convertidas las políticas nacionales en una gigantesca payasada, toma los recursos autoritarios -por los políticos desarrollados (la seudodemocracia de los decretos-ley y las elecciones amañadas)- para implantar el fascismo. Y esa revolución capitalista establece una oligarquía de millonarios y multinacionales que subvierte el orden mundial. Si fue la burguesía la que impulsó la revolución francesa y los pequeños comerciantes los que se revelaron contra los impuestos de la metrópoli en la “revolución” USAna, hoy son los supercapitalistas, millonarios los que inician su propia revolución imponiendo la ley de la fuerza y de las armas. El capitalismo oligárquico de los fascistas está ya aquí. La civilización de las naciones soberanas ha terminado. Fin.
A la privatización del estado de bienestar, (la comercialización de los servicios sociales elementales y garantizadores de una mínima igualdad), sigue la privatización de los ejércitos nacionales ¿Nadie se había dado cuenta que la guerra es una industria y que por tanto son los comerciantes de esa industria los poderes fácticos -y con muy poco esfuerzo- los poderes políticos dominantes? Cuando se privatizó la conquista del espacio (Munsk, Virgin) se abrió el camino para la privatización del universo. Cuando Trump llego a presidente se abrió el camino para la fascismización de la política. Estamos en la superburguesía. Tras el ultraliberalismo solo quedaba por ensayar la dictadura de la burguesía de los millonarios, y así ha sido. Fin de los impuestos y de la cosa común. El que quiera algo que lo pague, y si no, que muera. El que pueda evadir los impuestos que lo haga. El proyecto de la nación virtual ultraliberal -con sede en Groenlandia (?) ya está en marcha. La nación-empresa -dirigida por los empresarios de élite- sustituye al concierto mundial de las naciones soberanas manejadas por la clase política. La fuerza sofisticada de las armas desarrolladas mediante IA se erige en la evolución natural de la fuerza bruta. Ni siquiera hará falta quemar los libros, obsoletizados por las redes sociales y la iconodictadura. La instrucción desaparecerá a manos del adoctrinamiento (quiero decir: definitivamente… pues gran parte del camino ya estaba recorrido), la policía a manos del ejército, los políticos a manos de los comerciantes. El mundo es un mercado. Todo lo que describo está ocurriendo ya y es irreversible. Ni la más atrevida de las ficciones podía haber dibujado un futuro como nuestro presente. Nos queda el consuelo -obsoletizada la revolución por el consumo- que existan extraterrestres -más desarrollados que nosotros y- que nos destruyan por el bien del universo. Aunque bien pensado una civilización más desarrollada que la nuestra solo puede ser una dictadura fascista como a la que nos asomamos. El sueño del mono loco ha resultado ser una pesadilla. En el inicio del oscurantismo medieval más absoluto: ¡Buenas noches y buena suerte! O quizás como aquella pintada en Santiago de Chile: ¡El último en irse que apague la luz!
Hoy no funcionan los trenes en toda Catalunya. Ayer el Conseller de transportes catalán dijo que hoy se restablecería el servicio y mintió como mintió el ministro Puente (¡que nombre tan adecuado para un ministro de transportes!) al decir que el accidente de Córdoba no tiene que ver con el mantenimiento de las líneas. Por fin la estupidez de la alta velocidad queda patente. Los 20.000.000.000 de euros gastados en que los políticos viajen comodamente a Madrid mientras las redes locales y de transporte ferroviario funcionan como el culo. La explotación es ruinosa y por tanto no se puede mantener. Lo mismo que la sanidad que es insostenible con o sin privatización. Estamos llegando al cabo de la calle del estado de bienestar. La educación es adoctrinamiento, la sanidad es insostenible, los tranportes públicos se diseñan con los cojones. Todo es propaganda, campaña electoral, triunfalismo barato. La civilización se derrumba y los fascistas hacen su agosto. ¡Hace falta orden y solo ellos lo pueden imponer... porque solo ellos son autoritarios hasta la médula! Dictadorzuelos. Lectura infantil y sesgada de la realidad que no ha variado en toda su historia: orden, jerarquía, desigualdad, violencia, pragmatismo, raza, patria, nación, municipio, provincia, barça, religión. Y la mujer con la pata quebrada y en casa. Y los estúpidos políticos que han propiciado esta situación por su codicia y su corrupción nos propondran un plan para salvarnos: obedecer a Trump, pleitesía al sherif, al matón, al abusón, al supercorrupto. ¡Entre corruptos anda el juego! Y los medios aportan su granito de arena predicando: ¡ojo a los bulos. Hay personas malas que tratan de engañarte diciendo que las cosas no funcionan. Esperemos seis años a que la comisión de estudios de accidentes ferroviarios nos digan que no fue culpa de los (por definición: irresponsables) políticos. Solo faltan las urnas en forma de nalga para que entendamos que nuestro voto se lo pasan por el culo. ¡País! O mejor dicho: ¡mundo!
El desgarrado. Enero 2026.