» 11-03-2026

Reflexiones políticas 2. El Quijote y Sancho. Más sobre la guerra.

Hay muchas formas de analizar las guerras porque las guerras han sido una constante en el desarrollo de la humanidad. Ningún político, ningún gestor de la cosa pública ha -ni tan siquiera- intentado, detenerlas. La guerra es la constante más sólida de nuestra especie. Que el pueblo -en el que se deposita subrepticiamente la soberanía- esté en contra, también es una constante. Pero ahora más, porque a medida que avanzaban los tiempos, el balance de bajas entre militares y civiles ha ido aumentando de forma imparable para los últimos. Los analistas de guerra son guerreros. A ellos pertenecen la totalidad de los textos que la teorizan. El periodismo abrió ligeramente el foco estableciendo la especialidad de reportero de guerra. Pero lejos del enfoque técnico lo que interesaba era el sensibilismo, y la narración del horror desde el punto de vista personal. Además, añadió aquella insensible neutralidad que costó la vida al reportero que fotografió el acoso de un buitre a un niño. Metáfora o no, fue un momento desafortunado del periodismo. Pero no quiero -ahora- reflexionar sobre el periodismo, sino sobre los gestores de la guerra y sus vicisitudes. En este panorama hay que hacer salvedad de Paul Virilio que se ha atrevido con una metafísica de la guerra, encarando el toro por los cuernos. 

La guerra es secreta. Nada se esconde de la curiosidad popular, más y mejor que la guerra. Debido a ello los analistas opinan sobre sicología, sociología o enfermedades nerviosas (sí, trastornos síquicos), pero sin datos sobre la verdadera guerra. ¡Si el consejo de ministros es secreto, como no iba a serlo la cúpula del estado mayor! El creciente impacto de la economía en la vida diaria ha impulsado un nuevo tipo de expertos que -desde la ignorancia- explican la guerra por sus consecuencias económicas. Puntos de vista, enfoques parciales que de ninguna manera entran en el horror de lo que deciden los guerreros, esos insensatos que entienden la humanidad como la expresión del valor, la lealtad, el honor, el compañerismo, la obediencia ciega, la jerarquía estricta, el patriotismo, los daños colaterales y -si a mano viene- la voluntad de Dios. El científico loco (enemigo preferido de los superhéroes) es mucho más habitual en la literatura, que el guerrero loco. Kubrik cambió ese sesgo con su versión del guerrero loco, en el no menos loco título de su película en España: una dictadura militar. “Teléfono rojo, volamos hacia Moscú”. El cine nos muestran habitualmente a un presidente de USA que lidia con militares enloquecidos por usar sus “juguetes” contra cualquiera que no piense, actúe o crea, como ellos. 

USA gasta en defensa 800.000 $ millones al año. No hay datos de cuanto de este presupuesto se gasta en armas pero sabemos que ingresó en 2024: 320.000 millones $ por ventas a otros países. Sin desdeñar el mercado interno. Podemos aventurar que este gasto es… lo comido por lo servido. Para USA el tráfico de armas es un negocio. No gasta (que no pueda reembolsar) ni un dólar en armas. Los mayores traficantes del mundo en armas son los Estados nacionales. La cosa es sencilla. Durante el año se produce el arsenal de primera calidad, de armas punteras, que nunca se utilizará. Se financian con la venta de armas de años anteriores que las nuevas han dejado obsoletas (para el que quiere ser el sheriff del mundo). ¡Como en el mundo de la moda! Cuando el Trumpetista obligó a la UE a subir su presupuesto de armas OTAN al 5%, se refería a las armas que les vende USA. No fue política defensiva sino operación comercial. Por lo visto no le cuadraba la cuenta. La alegría en iniciar guerras (mas de 50 el pasado siglo) es debida a que consumir su stock es primordial para justificar en el Congreso un gasto anormalmente alto. Sin la coartada de las guerras: ¡que vienen los comunistas, los terroristas, los yihadistas…! los USAnos no soportarían el gasto estratosférico en defensa, que USA tiene. Por supuesto el gran suministrador está interesado en que el conflicto se generalice pues todas las armas que se gasten deberán ser repuestas. 

Todo ello ha conducido a las guerras quirúrgicas en las que ahora están. Guerras de pocas semanas (mejor días) sin invasiones ni gasto en vidas nacionales. Guerras de “borrado” del sistema de vida enemigo como Ucrania, Gaza, Venezuela, Irán, que además abren la puerta a una reconstrucción que el nuevo régimen aceptará gustoso y que supondrá un negocio exponencial para el “liberador”. Previamente hay que disfrazar la intervención de humanitarismo y democracia. Hay que desalojar al gobierno opresor e instar un gobierno afín, dispuesto a poner el culo -comercial, militar y políticamente- al liberador, al que se entregarán todos los recursos minerales del país. Y quizás convertir una nación en un “ressort” de playa. Ese es el negocio de la guerra actual. Una forma de economía en la que -de paso- se amortigua la presión demográfica y se absorbe el exceso de mano de obra que está produciendo la robotización de la IA. En el fondo de la cuestión la guerra es entre los que se postulan para el negocio, pero se escenifica en el suelo a esquilmar y con las víctimas humanas nativas. ¡Los caminos de la democracia son inescrutables! Bueno. Lo cierto es que democracia, democracia… poca. Todos estos gigantes de la guerra económica distan mucho de ser demócratas. Más bien fascistas, ultraderechistas, meapilas. Es conmovedor verlos rezar antes o durante la operación de exterminio de mujeres y niños.

¿Y que hacen los objetivos (targets)? Responden a la guerra económica con guerra económica: destruyendo los recursos inmediatos mundiales: petróleo refinado, agua, reservas de cereales, de todos los países que se hallan en su radio de acción (la mano de obra la destruyen los liberadores/suministradores).  Obstruyendo rutas comerciales, cerrando espacios aéreos, acabando con el turismo. La guerra de guerrillas, la que caracterizó a David contra Goliat, se amplía: operar en territorio enemigo con golpes de mano terroristas (guerra de guerrillas en el territorio del liberador/suministrador). Todo aquello que antes eran las consecuencias de la guerra: la pobreza, el hambre, la muerte, ahora son sus objetivos. Los nuevos kamikazes está dispuestos a acabar con la riqueza mundial, aunque eso se vuelva contra ellos. Y por supuesto, manteniendo la ficción del régimen anterior, que justificaba la actuación del agresor a actuar. Todo con tal de resistir al gran abusón. No se trata de defenderse sino de perjudicar a más y mejor. A partir de ahora todas las guerras serán mundiales, pues los que no intervengan con el fuego sufrirán las consecuencias en su economía… como si hubieran perdido. Una guerra es una transacción económica desequilibrada, sutentada en la fuerza.. Operar contra países no beligerantes pero suministradores de los agresores.

Y tras este panorama general vamos a los tres tipos de guerra que en el mundo han sido, y que significan la evolución de las víctimas: de soldado mercenario, a civil ajeno pasando por la leva obligatoria de civiles. 

La primera es la de los guerreros/soldados. Los combatientes son los mismos instadores de la acción. Se nutre de los cazadores que han desarrollado una inteligencia estratégica además del uso frecuente de las armas, que ellos mismos fabrican. Es la guerra de rapiña en la que se saquea, viola y esclaviza a los efectivos enemigos. Puede ser instada por un gran hombre, un rey con necesidad de hazañas, ingresos o poder pero no necesariamente aunque los que pasaron a la historia son los que constryerin con destreza su poropia leyenda. De esta manera se construye el tipo del soldado de fortuna que recorre los campos europeos (guerra de los cien años, es decir, el estado de guerra continuo) en busca de una rapiña que lo sustente. La leyenda se viste de hazañas de caballerías y de salvadores de damiselas e inocentes, no solo en Europa sino también en los límites del Islam (Bataille). Este es el panorama que se encontró Cervantes y que ridiculizó construyendo un caballero de bacía por casco, jamelgo por jumento y labriego por escudero. Y por supuesto, con la cabeza a pájaros. Cervantes no solo inventa la novela (al cambiar el tema de los caballeros por el de los civiles) sino que supone un punto de inflexión en el concepto de la guerra. Ante ese desorden el estamento militar se funcionariza.

En el mundo feudal es el del rey entre pares y los ejércitos dependen de los nobles que los arman de acuerdo al sistema de vasallaje feudal. La segunda época corresponde a a las monarquías absolutas y los estados nacionales. El estamento militar ya está plenamente organizado y cerrado a los buscadores de fortuna (que subsistirán en el mercenariado). Los ejércitos se nutren de la leva obligatoria (¡yo te doy una patria y tu me das tu vida para defenderla!). Son los civiles -enganchados oportunamente- los que perderán la vida en el frente. Las armas distan mucho de la destrucción masiva y mediante catapultas y aceite hirviendo las bajas civiles son mínimas salvo orgías de sangre esporádicas. Se acuña el patriotismo. Los guerreros de profesión se guardan la dirección de las mesnadas alejándose del frente proporcionalmente a su rango. La carrera militar sigue dependiendo de las gestas pero avanza en inamovilidad del escalafón (en una palabra: el valor se le supone). En un mundo en el que los impuestos son mínimos (fielatos, derechos, comercio) los ingresos vienen de los vecinos y de las conquistas coloniales que inician una época dorada. 

La primera guerra mundial marca tímidamente un giro de las bajas (de los soldados de leva) que empiezan a ser mayormente civiles en la segunda, pasando de 14% - 30% en la primera y 60% - 67% en la segunda. Las armas se perfeccionan (Hitler ya usó misiles no tripulados V2) y al final de la segunda se usan armas nucleares con efectos devastadores exclusivamente sobre objetivos civiles.  La posguerra se llamó guerra fría por cuanto es la guerra de la disuasión. Las grandes potencias se arman hasta los dientes de artllugios atómicos, de hidrógeno, de neutrones, etc. cuyo poder destructivo sobrepasa en mucho nuestro planeta. La guerra se convierte en antiguerra (el bloqueo de los misiles enemigos antes de que alcancen sus objetivos) por cuanto no es plan la destrucción recíproca. En la actualidad el estándar es que no muera ningún militar ni ningún soldado de leva o mercenario. 100% de víctima civiles es el objetivo (Gaza, Ucrania, Irán…). Evidentemente la defensa de estos estados destinados a la aniquilación es por su parte logra la aniquilación de cuantos civiles sea posible (vivan donde viva: no se trata de querer sino de poder) y la destrucción de la economía. El ejército, hoy, es más seguro que el mundo laboral o que la simple subsistencia como pacífico civil. Los militares son ahora asesinos. 

La política también ha evolucionado en estos 30 siglos de una forma curiosamente circular: partimos de la elite poderosa y bienestante y hemos retornado al gobierno de los millonarios tras pasar por un estadio de capitalismo regulado o estado del bienestar: la democracia. El poder económico que puede alcanzar un ciudadano individual (convenientemente blindado con cientos de empresas interpuestas para eludir impuestos) es estratosférico, hasta el punto que pueden equiparase a estados. El capitalismo de gestión -en el que la elite de los ricos se abrió a los políticos y los financieros- de mediados del SXX, ha dado paso al gobierno de los millonarios. La corrupción generalizada del sistema de partidos ha cavado su propia fosa al otorgar favores legislativos, administrativos y fiscales a cambio de dinero, hasta que esos millonarios han podido aspirar a gobernar el mundo. Un sistema de elecciones absolutamente manipulado por el poder, ha puesto en bandeja que los millonarios puedan con sus medios -sobre todo informáticos- desnivelar la escasa participación electoral (el 30% en USA el 50% en Europa). También el ciudadano ha pasado de la involuntaria exclusión de la decisión política de hace 30 siglos a lo mismo, pero por decisión personal, mediante un cortoplacismo y una desafección política en la que se vende un “like” (o un gadget) por toda la información personal que necesita la IA para esclavizarnos. ¡Y encima le han dado el maletín nuclear a un payaso decrépito, fascista, machista (cuando no pedófilo) y dictadorzuelo malapata que en el primer año ha “ganado” como presidente 4.000.000.000 $. ¡Fue bonito mientras duró… pero ahora estamos de mierda hasta las orejas!

Toda guerra es un genocidio. Toda guerra es una guerra mundial porque las guerras no se declaran, se reciben. Toda guerra es terrorismo de Estado. Decir crímenes de guerra es una redundancia pues la guerra moderna es en sí un crimen. La sola mención de la guerra debiera penarse como apología del terrorismo. El ideal guerrero es una pantomima para enmascarar la violencia, la crueldad, la muerte por la patria, la patria misma. Los caballeros de la mesa redonda eran unos soldados de fortuna dedicados a la rapiña y el estupro. El Quijote es un manifiesto antibelicista y como tal debe ser leído. El diálogo entre un guerrero loco y trasnochado y el pueblo simple, vulgar y mezquino… pero sensato. 

El desgarrado. Marzo 2026.




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