La imagen es un potente medio para engañar a la población. La imagen tiene la presunción de verdad, parece verdad, tiene la apariencia de verdad. ¿Què pasa si a una imagen le cambiamos mediante la narración - más o menos científica o simplemente creíble - el orden de la verdad? Es éste el discurso de nuestra época. ¿Estamos listos?