» 19-02-2026

El conflicto Palestino-israelí 399. No era terrorismo. Era una guerra genocida.

Tal como era de prever los hebreos inician una operación de deshaucio de las tierras arrasadas de los palestinos culminando la operación de limpieza étnica que disfrazaron de guerra contra el terrorismo. Paralelamente los “asentamientos” judíos en Cisjordanía prosiguen con las operaciones de cercamiento de porciones de terreno palestino para aislarlos privándoles de comunicación, suministros y relación.  Nada nuevo que no se haya hecho ya en los últimos 50 años pero, definitivamente a cara descubierta, por la patilla. Los anuncios de ministros del régimen ultra de que se pretende restaurar las fronteras del máximo imperio histórico judío amenazan con no pararse en los territorios judíos y continuar por todo el próximo oriente hasta constituir una potencia en la zona al servicio de los intereses pretroleros de USA. Lo que se llamó guerra contra Hamas ha resultado ni más ni menos que imperialismo, limpieza étnica, genocidio y estrategia geopolítica. ¡Todo eran mentiras! La cuestión, ahora que ha quedado palmariamente clara es que se trata abiertamente de una guerra…  si tal se puede llamar a la lucha de David contra Goliat, el imperio judio-USA contra un grupo de pastores desarmados. Si Jehová es justo -y ese es precisamente su gran atributo- el pueblo elegido tiene los días contados. ¡Lástima que no!

Y ahora que las cosas están claras ¿qué hará la CE? ¿Y la comunidad internacional? La posición de la nación- empresa dirigida por Trump ya estaba clara: urbanizar la franja. Sin ningún título político o civil. Por la patilla. La solución L’Oreal: porque yo lo valgo. No queda ninguna duda de que todo aquello de Hamás, del terrorismo y del victimismo era una patraña. Está claro que el derecho internacional ha sido abolido por Trump.  Cualquier amparo por parte de la comunidad internacional es una quimera. Cualquier país puede invadir a su vecino con el único peligro de ser inmediatamente invadido por el sheriff internacional. Y al decir invadido quiero decir sometido a una campaña de destrucción instantánea que no tenga efectos en la opinión pública USAna, porque no les costará ni una vida propia.  La guerra ha cambiado. La IA, los drones, la teledirección, el super-alcance, la han convertido en un videojuego en el que solo hay un jugador.  La operación de vender su stock de armas a la OTAN lo anunciaba. Todas esas armas están obsoletas. El plan -como todos los planes de los payasos, por muy asesinos que sean- hace aguas porque los drones son mucho más baratos que los tanques y los aviones, lo que exigirá un control del tráfico y fabricación de armas mucho más efectivo y eso se logra haciendo desaparecer el derecho internacional. ¡Ya no hace falta armas atómicas  (y por tanto el control del combustible rediactivo se obsoletiza)! Cualquier fábrica de drones puede ser letal. La geopolítica se ha convertido en geoeconomía. Los políticos dan paso a los mercaderes multimillonarios que no operan en la política sino en la economía… de guerra. Se acabó la guerra fría. Bienvenida la guerra caliente, la guerra generalizada, como forma de economía.  Al fin y al cabo, ya se sabe que la guerra es una oportunidad de negocio. Fin de la diplomacia. Ha vuelto la ley de la selva. 

USA dispone de una sucursal en Oriente medio que defienda sus intereses, Rusia se anexiona Ucrania. Todo ello mediante paces-pantomima, más centradas en el premio Nobel de la hipocresía que en un mínimo derecho internacional. China e India se hacen con el comercio mundial en el que los productos americanos -obsoletos hace años y que solo se sostienen por los monopolios de las materias primas expoliadas a los países sin ejército- se sostendrán por su propio mercado interno a mayor beneficio de los mercaderes oligarcas que los controlan. El comercio interior de USA es más del 75% de su comercio total. El equilibrio de las balanzas comerciales mediante las exportaciones, cada vez es más bruto, más reducido a materias primas. ¡temblad territorios vírgenes, temblad ártico y antártico, Groenlandia y Canadá. Estamos ante un cambio (¿fin?) de ciclo. Hemos vuelto a la fuerza bruta y a la dominación canalla. Se acabó el Derecho.  Se acabó la diplomacia. Se acabó la política. Los estúpidos políticos de la política de partidos han matado la gallina de los huevos de oro a base de corrupción, abuso de poder, y estulticia. Los comerciantes toman el relevo. Dentro de 10 años todo el mundo occidental será fascista (violento, pragmatista, ultraconservador, opresor, hiper-jerárquico, meapilas). ¿Y la tecnología? pensaréis. La tecnología ha acabado en economía: el control de los datos individuales para mejor vender. Las redes sociales no son sociología, son economía, tráfico de datos sensibles, pueblo amordazado por sus secretos, por el chantaje, por la oligarquía de facto. 

Nunca habíamos estado tan cerca del precipicio. Esperemos que -como aquel chiste del franquismo- no demos gallardamente un paso al frente. ¿O estamos ya en el aire?

El desgarrado. Febrero 2026




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