» 31-10-2026

La 15-9 Legislatura. Noticias y verdad 1: la alta velocidad.

 ¡Ya han escuchado las noticias. Ahora les explicaremos la verdad! Este eslogan del Intermedio hoy ya no es cierto. Tampoco el Intermedio nos explica la verdad. Por lo menos: toda la verdad. Sabemos que los medios de comunicación -sean del ramo que sean- no "pueden" explicarnos la verdad por dos razones. La primera porque son una empresa comercial en un mercado capitalista y es más importante decir lo que le interesa a la audiencia que la verdad. Lo que da dinero y supervivencia que lo que la ética exige. Lo que les gusta, es el "gore" ("sang i fetje", para los catalanes) y la lagrimita fácil, lo que tiñe los informativos de humanidad -por un lado- y de inhumanidad -por el otro- pero eso sí... en sus términos más extremos: los criminales y el bondadoso pueblo. La segunda razón sería ideológica... si no fuera tan económica como la primera: cada informativo se debe a su ramo ideológico (que se traduce en partido político) y por lo tanto solo lo interesa lo que hace mal el adversario, disculpando lo que hace mal el propio. Por supuesto también en sus términos extremos, hasta el punto que reconocer errores es una pérdida de tiempo ¡ahora lo que hay que hacer es trabajar!... dicen, y dimitir un verbo ruso. Vivimos en un mundo de extremos absolutos en el que la moderación es vulgar, y la noticia de rango es lo absolutamente novedoso, lo insólito, lo tremebundo: el hombre que muerde al perro, el hijo de puta al desnudo. 

Esta absolutización de los eventos, de los sucesos, exige que la relatividad se diluya y las responsabilidades se escamoteen. La cruda realidad es que todo es relativo a todo y todos resultarían culpables si el juicio se realizara honradamente. Todo evento escabroso (utilizable, por tanto, contra el adversario) se nos presenta como un un elemento aislado, sin relaciones ni temporales ni espaciales con esa cruda realidad que demuestra que todos aramos y que en el camino nos encontraremos. Es decir un absoluto. Por ejemplo el PP que fue condenado por mafioso ya no existe... dicen ellos. Ahora estamos ante otro. Con las mismas siglas y con los mismos sujetos, pero otro: limpio e inocente. Como dicen continuamente los fascistas: nosotros no hablamos del pasado franquista, por eso: por que ya es pasado y a nosotros solo nos interesa el presente. Y si no quieren hablar es porque no tienen argumentos. Así de simple.

En Urda se produce el segundo accidente catastrófico de la alta velocidad en un año. Inmediatamente empieza la búsqueda del chivo expiatorio -figura hebrea y por tanto poco atractiva de apoyar- a poder ser un individuo, pues la tecnología y la empresa deben salvarse a toda costa: ¡condenemos al soldado Ryan! Nada puede ser achacado a la gestión política, ni a las poderosas empresas comerciales. Todo lo institucional debe ser salvado y por tanto el culpable solo puede ser un depravado individuo que en su zafiedad o necedad ha incurrido en un error catastrófico digno de un ejército ruso o israelí. 

Todo proyecto público debe ser viable social, económica y ecológicamente y para ello se realizan los pertinentes estudios que lo acompañan. Pero los intereses políticos (la poltrona) raramente coinciden con las necesidades reales. El proyecto de la gran velocidad era inviable: económicamente, ni como servicio público ni privado, ecológicamente catastrófico, socialmente inútil, y con un coste de mantenimiento inadmisibles. Pero vestía mucho. El populacho estaba encantado de presumir de tren-bala y piaban como polluelos para que lo que tenían otros no pasara de largo por su territorio (el populista Revilla, sin ir más lejos). Ese populacho al que poder culpar de haber vivido por encima de sus posibilidades. Las obras públicas son la marca de que la política funciona... siempre que no restes lo que ha costado de lo que vale. También es una oportunidad de mangonear los grandes presupuestos de obras del Estado. Ahí están la pandilla de los Koldo como antes estuvieron otros de diferente facciones. 

Veinte mil millones de euros para que sus señorías fueran cómodamente a Madrid y para que los consejos de administración de las empresas residentes en Madrid (la gran mayoría... para gozo de Diaz, que cobra una renta soberana en radicación) dispusieran de un servicio ferroviario a su medida. Para disimular la estratosférica inversión se venderían billetes por debajo de su coste y se privaría de cualquier tipo de conservación al resto de las líneas férreas españolas: cercanías, media y larga distancia y mercancías. Rajoy fue el primero que redujo drásticamente los gastos de mantenimiento poniendo en peligro el sistema. Sanchez no recuperó aquel déficit sino que se limitó a cumplir con su parte. Resultado: el mantenimiento de material y equipo era insuficiente y los profesionales se quejaron, mientras el sistema ferroviario de alta velocidad envejecía sin el mantenimiento requerido. La inversión de 20.000 millones es irrecuperable, pero además solo una linea de toda la red es rentable en su explotación. Todas las demás son deficitarias. No dudo que Albacete merezca el AVE pero debería cogerlo alguien de vez en cuando. Aunque luego se gaste más en taxi (como pasa con el avión) que en el propio transporte ferroviario. Todos han apostado por el AVE y nadie por el mantenimiento... como -por otra parte- pasa con todos los grandes proyectos: basta con que no se hundan el día de la inauguración (como la Santa maría del 92). La política no admite proyectos mayores de cuatro años, no sea que el adversario político se aproveche del resultado. 

Como en la presa de Tous o el accidente de Artexo, cuando se produce la catástrofe se busca el eslabón más débil para cargarle el mochuelo, porque la culpa no puede ser de la gestión de unos políticos irresponsables por definición o de unas empresa e instituciones que ya han pagado su "peaje" para participar de un negocio en cuya financiación no han intervenido. Sabemos cual es la fórmula: cuando el empleado se queja el político le dice "¡tira pa' lante!" que en cuanto podemos lo solucionamos. Y el empleado que necesita su sueldo... traga. Solo los sindicatos (o lo que queda de ellos tras el último restregón ultraliberal) son capaces de oponérseles y sin conseguir el apoyo a la huelga que haría visible el problema, porque ese dinero hace falta para llegar a fin de mes. Huelga que ya estaba convocada en el momento del accidente. En una palabra: están secuestrados. Los controladores están extenuados por exceso de horas de trabajo. Las vías no reciben el mantenimiento adecuado. Los ordenadores son de hace treinta años, los sistema de seguridad han envejecido. ¿Qué podía salir mal? La lupa pondrá el foco sobre el desgraciado que presente la máxima debilidad y sobre el reacerá toda la culpa de un sistema de veinte mil millones. ¡Demasiada carga para unas espaldas humanas! ¿A nadie le extrañó que un país como el nuestro dispusiera de la segunda red de alta velocidad del mundo? Ahora que sabemos a donde ha ido a parar el parque de viviendas de VPO español la cosa empieza a aclarase. Pero esa es otra historia.

Este verano viajé en AVIA a Vitoria. El convoy acumuló varios retrasos por diversos suceso ocurridos los días anteriores hasta que en Pamplona nos dijeron por megafonía que estábamos parados porque nuestro conductor ya había cumplida sus horas de trabajo y el sustituto venía de Miranda (que era donde le hubiera dado el relevo) en coche pero estaba detenido en un atasco: otra hora más. Agradecido por la delicadeza de informar pero la pregunta es ¿Hay alguien al mando?

El desgarrado. Octubre 2026.




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