» 10-04-2026

Reflexiones políticas 4. Cambio de paradigma: el fascismo, la política de los millonarios y el fin de los ciudadanos.

Es evidente que lo que está ocurriendo en política internacional es algo más que dirimir el nuevo orden mundial. Parece que estamos en un cambio de paradigma en el que está en juego mucha más que quien (o quienes) serán los próximos sheriffs del mundo. Creo que -como mínimo - estamos asistiendo a la enésima adaptación del capitalismo (una reorganización en los papeles de los gestores políticos y financieros) y a una redefinición de la guerra de acuerdo a las nuevas tecnologías.  A ello habría que añadir el cambio en el comercio, las redes sociales, la definitiva objetivación del consumidor, la IA, etc. Merece, pues la pena, que demos un repaso a todo lo que está pasando, que no es poco.

Capitalismo. La última gran adaptación del capitalismo fue la de los años ’70 Con el contubernio del ultraliberalismo (Thatcher y Reagan) con los poderes de gestión (políticos, financieros y societarios) en la que se pactó con estos la colaboración político/económica. Merced a ella las grandes empresas, los poderes financieros y los gestores societarios recibieron el amparo legislativo y fáctico de los gestores. En el caso de los políticos por permitir acceder a las concesiones públicas de forma prioritaria y para procurar las reformas legislativas que les convenían (condonación de deudas, exenciones fiscales, cláusulas exculpatorias, puertas giratorias, inviolabilidad judiciales los contratos administrativos, amnistías, etc.), a cambio de  mordidas, puestos en consejos de administración, viajes, y toda clase de corruptelas, en situaciones que involucraban información privilegiada y abuso de situación de poder. En el caso de los financieros se les permitieron las reformas legislativas que amparaban la creación de efectos financieros de dificilísima comprensión vendidos sin la información suficiente, amparados en la letra pequeña, o en cláusulas abusivas, etc. En el caso de los bancos se les amparó legislativamente para que no cumplieran las sentencias de la justicia, se les rescató con dinero público y se les permitió instituciones como el “banco malo” (sareb) que ha resultado en los fondos buitre. “Las puertas giratorias” (el tráfico de información privilegiada) entre lo público y lo privado han funcionado a pleno rendimiento. Por último los gestores societarios de sociedades anónimas -a cambio de sueldos extravagantes- dirigen las sociedades de capital social popular de acuerdo a los intereses del gran capital lo que condujo a las manipulaciones como el empaquetamiento de activos tóxicos en fondos opacos que se vendía a pequeños inversores con la consecuencia de la crisis de 2008, ante la pasividad de la CNMV. De hecho todos los organismos destinados a control de precios, de la competencia  y de ingresos en partidos políticos son inoperantes. La introducción de los gestores en el núcleo capitalista hace que  el dinero ahorrado por los trabajadores (puesto en acciones de SA y de fondos) esté actualmente trabajando para el gran capital.

Pero la desmedida ambición de estos gestores hizo recapacitar al gran capital que durante este periodo había evolucionado a las llamadas empresas multinacionales que son -en realidad- supranacionales y finalmente a los multimillonarios individuales relacioinados con las nuevas tecnologías. Lo reiterados escándalos de corrupción han puesto en peligro la confianza del pueblo en la política generando una desafección alarmante. Ante esta situación el gran capital ha decidido tomar directamente los grandes puestos directivos de la política puenteando a los gestores (políticos y financieros). Para ser ministro de la guerra solo hace falta haber publicitado a Trump desde Fox News. La amenaza de las criptomonedas (ajenas a las decisiones políticas de fijación del valor de las monedas nacionales) ha propiciado una escalada de modos de pago ajenos a los bancos, que aunque estos han atajado hasta el momento, se perfilan en el horizonte como futura expulsión de los bancos del sistema fiduciario. Esta lucha entre bancos y nuevas tecnologías dista mucho de estar resuelta. El ejemplo más claro de la toma del poder político por el capital es el de Trump que inaugura el poder de los millonarios. Trump está en el poder para utilizar su nación como una gran empresa que produce beneficios para su cartera y la de sus amigos. Cada anuncio público de sus intenciones produce un efecto en la bolsa que se traduce en beneficios inmediatos par los poseedores de la información privilegiada filtrada por el poresidente. En el primer año Trump “ganó” 4.000 millones $, pero sus proyectos inmobiliarios (la “riviera” de Gaza, la reconstrucción de Ucrania), de explotación de recursos escasos (Groenlandia, Canadá, el Artico, Ucrania), del monopolio del petróleo (Venezuela, Irán), de las alianzas de defensa como la OTAN, Del control unilateral del comercio (aranceles), de sus propias criptomonedas (o avaladas personalmente), su apoyo a determinadas industrias (“amigas”) como Tesla, la desaparición del Estado sustituido por la empresa privada, etc. hacen pensar que esos “beneficios” se incrementarán en billones. Las decisiones vacilantes de Trump (penultimátums, aranceles, movimientos de tropas, etc.) no reflejan un inútil político (que, también) sino un astuto financiero que provoca las oscilaciones del mercado arbitrariamente y recoge los beneficios de la anticipación. El capital le sigue ciegamente pues sabe que solo hará lo mejor para el propio capital. Es increíble que con la que está cayendo las bolsas mantengan el tipo, cosa que no ocurrirá con los tipos de interés que afectan al pueblo (los precios de consumo y de las hipotecas). 

La restauración política. Pero los políticos no pueden quedarse impávidos cuando ven como los millonarios les roban la cartera. Tras la primera reacción de no enfadar a la bestia, no se espera otra cosa que una reacción sincrónica que acabe con quien está acabando con su chiringuito. En ese sentido Sánchez es la avanzadilla de la restauración política. No defiende a los españoles, defiende a los políticos. La gravedad de la situación para los políticos se aprecia en que, hasta los republicanos USAnos se han movilizado buscando soluciones para defender su poltrona. Hasta ahora pensaban que Trump no podía arriesgarse a perder las elecciones de medio mandato manteniendo medidas impopulares. Ahora piensan que -igual que tomó el Capitolio- pueden amañar las elecciones, cambiar la constitución para añadir un tercer mandato e instaurar una dictadura de hecho. Empiezan a pensar que no tiene freno y que por tanto hay que actuar. ¡La bestia ha enloquecido y hay que pararla como sea! Todos saben que no hay que acorralar al animal perseguido (los políticos) porque entonces se revolverá desesperada. Parece que ya hemos llegado a ese punto y los políticos tendrán que tomar las armas.

Militares y guerra. Trump es el comandante de todos los ejércitos. Pero para él los militares son simples subalternos a los que dimite y olvida como si sus carreras no significaran nada. Y para un militar su carrera es todo. Eso esta alterando a quienes -en la sombra- han detentado un poder abrumador en USA durante los últimos años como consejeros aúlicos del presidente. El contubernio político-militar está servido. La “política” de Trump está clara: pocos minutos después de felicitar a los astronautas, anunció el recorte de financiación de la NASA. ¡Está claro que los proyectos a largo plazo no le interesan! Tampoco les gusta a los militares que se cometan crímenes de guerra por capricho y está claro que -tal como lo plantea Iran- los ataques a instalaciones civiles esenciales se han convertido en moneda de cambio. Poco a poco van cayendo las caretas: Putin, Netanyhu, Trump. Los civiles, los niños, los escolares, los hospitales, los cooperantes, los sanitarios, los periodistas… todos son objetivos prioritarios en una guerra encarnizada. La guerra es una oportunidad de negocio y el capitalismo no lo puede despreciar. Ahora toca hacer una depuración de los militares mariquitas y poner a los peores carniceros. De pronto ser militar se ha convertido en una cuestión de adhesiones inquebrantables. Por otra parte, en una guerra abierta entre dos dictaduras… ¿qué podría salir mal. Una de las dos caerá y el mundo será un mundo mejor… por el momento. La guerra mundial es ya el estándar, pues si bombardeas a uno, este responderá bombardeando a tu amigo peor defendido. Primero no hacía falta declararla, después eran maniobras estratégicas, ahora es una guerra mundial. Los drones son muy baratos y los escudos de misiles muy caros. La solución es sencilla: bombardear con drones a los objetivos (sean o no del enemigo. ¡Aquí solo hay dos bloques!) que no dispongan de escudo de defensa. Lo que implica que tus aliados te van a exigir que implementes esa defensa. ¡A fabricar más armas! La globalización ha alcanzado a la guerra. Ya solo habrá guerras mundiales. 

Fascismo. Estamos al borde del fascismo mundial. Lo de Hitler/Mussolini/Franco/Hiroito fue un ensayo general que acabó con el uso de armas nucleares (un genocidio se mire como se mire) y con la pantomima del Juicio de Nuremberg (los ganadores juzgan y condenan a los vencidos, que por supuesto son inocentes de cualquier genocidio). Las armas disuasorias nucleares habían acabado con las guerras mundiales… dijeron. Pues no. Ahora se inicia una guerra, por que se sospecha que Iran quiere armas nucleares. Ni por el petróleo, ni por las tierras raras, ni por el liderazgo mundial. El club nuclear tiene ya nueve  miembros, es decir, las posibilidades se multiplican, teniendo en cuenta que algunos son tan irascibles como Rusia, Corea del norte o Israel. Irak también tenía armas nucleares… dijeron. Bush, Blair y Aznar lo sabían de cierto. Hubo que hacer una guerra para comprobarlo: No era así. Era la primera guerra mundial que se organiza por una presunción atómica. Trump ha protagonizado ya un golpe de Estado (la toma del Capitolio de 2021. Posteriormente a negado la validez de las elecciones sin ninguna prueba. Coquetea con Rusia abiertamente. Es amigo de todos los dictadores -blancos, cristianos y aseados del mundo. Y mientras no se demuestre lo contrario tiene el apoyo de la mayoría de los USAnos. En Europa la cola de los fascismos esperando su turno está ya nutrida. Cada país tiene la suya. En España ya están gobernando de la mano del PP. No son ya una amenaza, son una realidad. ¡Europa, a la vista, será fascista!

¡Ciudadanos al paredón!  El SXX fue el zenit de las democracias. El Estado del bienestar llegó a lo más alto. Los derechos individuales alcanzaron el máximo. Pero los políticos no estaban contentos. Primero se profesionalizaron (enquistaron, debería decir) y después empezaron sus mudas reivindicaciones. Querían mucho más dinero que el que los presupuestos estaban dispuestos a darles y entonces, simplemente se lo tomaron. Los políticos se vendieron al capital a cambio de mordidas, prebendas, puestos, puertas giratorias, etc. pronto las multinacionales fueron más fuertes que los propios estados pues el libre comercio era mucho más libre que las relaciones políticas internacionales. Lo primero fue evadir impuestos. Los paraísos fiscales se multiplicaron. La globalización y las nuevas tecnologías propiciaron un nuevo tipo de millonarios globales individuales. Los nuevos reyes absolutos. Los ciudadanos se desengañaron de unos políticos corruptos y se fabricaron una burbuja artificial en la que esconder la cabeza. Se comunicaban al margen de los canales habituales: las redes sociales y en ellas colgaron todos sus datos para que los nuevos millonarios pudieran construir un avatar de cada uno de ellos en donde experimentar, sus técnicas de ventas. Se inventaron sus propias fuentes de noticias: los youtubers y les pareció que habían dado la espalda a un mundo que no les interesaba. El reallity show de “Gran hermano” se hizo real, tal como lo definió (Orwell “1984”). Los políticos cada vez más libres se hicieron cada vez más corruptos y los millonarios temieron que se les acabara el chollo por su culpa, decidiendo sustituirlos. La guinda final es la IA, el Oráculo que tiene todas las respuestas. El “carma” de una humanidad inculta y gilipollas llega a su fin. La calculadora, el traductor, Wikipedia y el rincón del vago culminan en la IA, una máquina aparentemente sabia y neutral que cargada con la información sesgada que cada gran corporación mundial quiera, estará siempre dispuesta a desinformarnos convenientemente. La máquina es capaz de poseer respuestas atinadas pero sus fabricantes se encargarán de que eso no ocurra. Dentro de poco tendremos 6, 20, 100 plataformas de IA dispuestas a engañarnos de acuerdo con nuestro sesgo.  Los nuevos bloques políticos se definirán por sus IA de cabecera sustituyendo a los partidos políticos.

Ya es imposible hablar por teléfono con cualquier empresa incluso de telefonía (si ellos no responden ¿a quien recurrir?). Responde -cuando responde- una máquina que plantea previamente las preguntas que se pueden hacer, que diseña un diálogo que solo sirve a sus intereses. Los mensajeros que nos traen el comercio a casa ni siquiera se molestan en acudir. Simplemente te dicen que no han encontrado a nadie y te obligan a hacer más Km que si hubieras comprado en la calle… si no fuera porque el comercio callejero está despareciendo. Todo parecen ventajas y todo son inconvenientes. Somos -como consumidores- cucarachas, ratas, pronto confinados en nuestros guetos sin ni tan siquiera poder pagar la gasolina que nos liberaría, en nuestros coches, del confinamiento. Las empresas imponen su ley. ¿Que ha pasado de aquel: satisfacción garantizada o devolvemos su dinero? ¿Que ha pasado de aquellas empresas orgullosas de su calidad y de su profesionalidad? Hoy los vendedores -en su mayoría máquinas- son delincuentes que solo esperan la oportunidad para estafarte. Cualquier transacción es una operación de riesgo. El ciudadano ha sido borrado de la ecuación. Y además se ha autoexcluído del mierdacontrol que supone el voto. La robótica mandará a la tumba a todos los trabajadores industriales y el algoritmo hará lo propio con los trabajadores de servicios. El ciudadano no tiene cabida en el nuevo orden excepto para pagar impuestos y trabajar en régimen de esclavitud. La figura del trabajador pobre será su avatar. deberíamos pensar más en el nuevo orden local y dejar el nuevo orden global para los mandamases. Desbaratadas las relaciones internacionales, la guerra se convertirá en el modelo de marketing dominante: una oportunidad de negocio. Nuestro futuro es ser soldados.

El desgarrado. Abril 2026




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