| » 2011-09-17 |
CURSILLO DE ECONOMÌA PARA INDIGNADOS III
- LOS BANCOS Y OTROS JUEGOS Las prácticas bancarias
En la hipoteca se recibe un préstamo para la compra de un bien determinado (una casa) en el que, ese bien, es la garantía de la devolución del préstamo. El préstamo se devuelve en cuotas mensuales a las que se añade el interés pactado. Tradicionalmente la cuantía del préstamo que se concedía era el 70% del valor tasado del inmueble. Los plazos tradicionales de devolución llegaban a los treinta años. A estas simples cláusulas el banco añade los siguientes matices. Exige garantías adicionales aun cuando el 70% del valor del piso exceda el valor del préstamo. Si el piso pierde valor también puede exigir el pago complementario de la diferencia a la devolución del piso. La tasación sólo puede realizarla una compañía subsidiaria del propio banco y corresponde al momento de la misma sin sopesar la evolución del mercado. El valor de la cuota se determina por la devolución de capital y los intereses mediante un sistema progresivo que hace que en las primeras cuotas sólo se devuelvan intereses y en las últimas sólo capital. De esta manera en caso de amortización anticipada (pago de varias cuotas) el capital remanente es mucho más alto que el racionalmente previsto. En caso de devolución del piso por impago sucede los mismo. En este caso se practica una liquidación y se resta del valor tasado en ese momento lo pagado (el capital) hasta ese momento. La diferencia en más o en menos se liquida. Los impagados de la cuota tienen intereses especialmente altos. Las variaciones suelen llevar penalización. El interés €pactado€ es impuesto por el banco de acuerdo con sus necesidades de mercado y es revisado anualmente. En plena burbuja los préstamos llegaron al 100% del valor de tasación (que era, de por sí, altísimo) por lo que el préstamo alcanzaba para el piso, lo muebles y el viaje de novios. Los plazos se ampliaron hasta 50 años, por encima de la vida esperada del deudor. Para plazos tan largos los intereses son cuantiosos (al 5% de interés hay que devolver 11.42 euros por cada euro. En 20 años sería 2.18 euros). El cliente sólo suele fijarse en la cuota (me alcanza o no me alcanza) y los bancos no están dispuestos a explicar las otras doscientas páginas de la hipoteca. Indignación.
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