Continuamos con el análisis de “El odio a la democracia” de J. Rancière. Amorrortu. 2012 (200). En la primera entrega (RT 37. Democracia 2) vimos el odio a la democracia, como un proceso de desamortización del concepto de democracia acuñado en la Revolución, especialmente en los aspectos de soberanía del pueblo, derechos individuales y derechos de expresión. Vimos como ese proceso hacía hincapié en la identificación de la democracia con el totalitarismo y el derribo del hombre democrático, al que sucesivamente se le identifica con el consumista ávido, individualista irredento, hedonista feroz, egoísta recalcitrante, cartelista de los derechos del hombre, obseso de la realización del sí, deseante ilimitado, etc., en un proceso de deconstrucción, sin límites. Entramos ahora en la sospecha de los intelectuales de que la democracia esconde un vicio oculto o una perversión estructural.