| » 2026-06-06 |
El fascismo que viene 7. El fascista nace.
La aventura del conocimiento ha sido larga y enrevesada. De entrada nos hemos empeñado en llamarla conocimiento cuando en realidad estábamos hablando de dominación, pero -¡ya se sabe!- el conocimiento tiene mucha mejor prensa que la dominación: el ejercicio del poder. Nacemos fascistas. Lo de demócratas (en el fondo el respeto a los demás, la convivencia pacífica y productiva) es un aprendizaje que nos otorgamos para atemporar nuestro impulso más acendrado: sojuzgar. Es nuestro pecado original, pues somos hijos de una evolución cuya última estación son los grandes simios y en ellos podemos encontrar la mayoría de nuestros rasgos. La supervivencia (una preferencia destacada por la vida) fue la cláusula de cierre de un mecanismo: la vida, que es profundamente reversible (siempre acaba en la muerte que es de donde procede… aunque sede a este origen un nombre más poético), pero su esencia es evitar esa reversibilidad. La vida es irreversibilidad tendencial de lo que es naturalmente reversible. La vida es tautológica: solo sobreviven los que tienen el impulso (instinto) de supervivencia. Para los seres vivos: no vivir (la muerte), es un fracaso, una enfermedad, un fiasco. Acción y efecto. Efecto de la vida cuya acción es la irreversibilidad. Una paradoja.
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