| » 2026-03-08 |
Reflexiones políticas 1. La guerra
Es evidente que la política es una mierda. Los jovenes han desertado de ella de forma masiva. En las democracias occidentales votan el 50% de los ciudadanos y en USA el 30% ( allí el voto es “cribado” por el poder para que los que no conviene, no voten). Llamar democracia a lo que solo deciden el 50% del 50% es una perogrullada pues el 50% no utilizan el sistema. En pura justicia merecerían tener sus posibles escaños en blanco, es decir, si no quieren ser representados debería respetarse su derecho a ello. Si no es así es porque la democracia es una imposición, no una elección. ¡Mal empezamos! Pero además el voto está mediatizado por el poder. En primer lugar legislan los políticos lo que quiere decir que lo hacen de acuerdo a sus intereses. Ellos hacen la ley electoral y lo hacen para beneficiarse de ella. ¡Nadie debería ser juez y parte! Si las circunscripciones son desiguales (lo que repercute en que el voto no sea igual), se aplica una ley de proporcionalidad que favorece a los mayores (D’Hont), las listas son cerradas y bloqueadas, se exigen minorías para tener partido, tener grupo parlamentario tener existencia al fin, se regula la edad, el sexo, la condición nacional de los electores, el voto por correo o rogado (de los residentes en el extranjero) es porque conviene al que aprobó la ley vigente. Si las mujeres votan no es por reconocerles un derecho natural sino porque se previó que su voto sería conservador. Por lo contrario (voto radical), no votan los jóvenes. Todo eso para llegar a un sistema de participación que es exclusivamente representativo, es decir, la democracia directa (la intervención directa del ciudadano en la gestión de lo común) o actual (fuera de los momentos electorales) no existe. El sistema electoral de partidos es una pantomima pero… la mejor posibilidad existente de que el ciudadano participe de la cosa pública. Para que os hagáis una idea: la diferencia entre la posibilidad que tiene un ciudadano de incidir en la gestión pública en una dictadura o en una democracia es del 1%. ¿por qué entonces preferir la democracia? Porque el 1% es mucho. Ese 1%, lo que garantiza es la esperanza. El 0% es el destino ineluctable. Con el 1% el milagro es posible -altamente improbable- pero posible. Nuestra “democracia” debería llamarse estadística. La democracia es la zanahoria del burro: no le da de comer, pero se lo promete.
CONTINUE READING »


