Tras el lamento anterior, vamos a lo positivo. La filosofía siempre se ha explicado con palabras, a poder ser, bien oscuras. La filosofía podría ser interesante, pues explica como entendemos el mundo desde la desnudez de nuestra mente. No es que excluya la experiencia, pero solo utiliza la experiencia personal, sin experimentos ni artilugios. En eso se diferencia de la ciencia que, en cuanto te descuidas, echa mano de un experimento. Pero lo distintivo de la filosofía es el uso de la mente, racional o no (hay otro mundos, pero están en este) pero casi siempre racional y entendiendo como i-rracional no lo abstruso sino otras opciones. En los últimos tiempos (y debido al descrédito en el que había caído, todo hay que decirlo) la filosofía ha incluido los resultados de la ciencia en sus reflexiones. Naturalmente solo los resultados comprensibles, pues como sabemos la ciencia también lleva un siglo de derivas inasibles. Una desviación hacia temas más cotidianos, y esa puesta al día ha hecho que la filosofía sigue viva a pesar de que no le interesa a nadie.