| » 2015-05-04 |
Comulgar, disentir, divergir, traicionar.
En los grandes partidos del bipartidismo no existe la democracia interna. Es asombroso pero es así. Solo en los últimos tiempos se ha avanzado en la designación de los candidatos por primarias (nada en el PP y con revocación posterior en el PSOE). Pero ese gesto no resume toda la democracia interna que un partido debería tener. La organización interna debería ser democrática y no férreamente jerárquica como de hecho son. En los partidos del bipartidismo (y en otros) pintan bastos. Otros partidos exhiben una democracia interna plena. ERC, UPyD y Podemos se rigen por asambleas de militantes y/o simpatizantes. Naturalmente esta democracia interna supone muchas más diferencias de opinión y de tendencia que los partidos dictatoriales. Esto es lo que se ha puesto de manifiesto con la dimisión de Monedero.
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