ER: Pasemos al feminismo. Una cuestión que defiende habitualmente es que este debe ser una cuestión de libertad y no de igualdad. La igualdad es un subterfugio para prolongar la dominación masculina. Incluso afirma que no tiene sentido que las mujeres sean mineros, practiquen halterofilia o boxeo. ¿Qué puede decirnos?
ED: la igualdad es aplicar la misma partición de lo sensible a los hombres que a las mujeres. Yo entiendo que no son iguales (la maternidad, la testorterona, el cerebro mismo) por lo tanto debe ser la libertad la que determine su feminismo. No es una idea mía. La sostiene Despentes en “La teoría King Kong”. La igualdad es una idea suprematista masculina. Igual, quiere decir, igual al hombre. No quiere decir en absoluto iguales ambos, a un ideal abstracto, porque ese ideal abstracto no existe (La única partición de lo sensible pasa por el macho). Con ese planteamiento la mujer puede aspirar a ser como el hombre, a ser igual al hombre, pero no a tener un trato diferencial en lo que tiene de diferente. La mujer puede aspirar a boxear como el hombre, a levantar pesas como el hombre a lanzar peso como el hombre o a ser minero o soldado o policía como el hombre. El concepto de libertad aplicado al feminismo es más amplio que el concepto de igualdad. La mujer tiene que ser lo que quiera ser. Si quiere ser como el hombre y boxear o lanzar peso, es un error de elección porque el hombre no debe ser tomado como modelo para nada, pero es legítimo, su libertad se lo permite.