| » 2018-09-19 |
Ciencia y filosofía 2. El principio de no contradicción.
El modelo original de un mundo plausible es obviamente el mundo sensible, el mundo que absorbemos por los sentidos. Fue a través de los sentidos que modelamos un mundo sin contradicciones. Porque la presencia de contradicciones era la muestra de que algo no funcionaba. Pero los sentidos son engañosos y las contradicciones se producen, y no solo perceptivas (efectos ópticos, alucinaciones, ensoñaciones, trampantojos, etc.) sino también mentales, es decir en la imagen que los sentidos producen en nuestra mente. De la discusión nace la luz y de ahí viene la dialéctica, el método socrático de contradicciones verbales de los que debe salir la luz. Pero no siempre era así, hasta el punto que dialéctica llegó a significar contradicción. Heráclito se ahogó en el río, que era el mismo y era otro. El ser y el devenir complicaban las no contradicciones. El simple ejercicio de la mente produce paradojas (aporías). La contradicción aflora en la percepción en la imagen mental y en el ejercicio de la reflexión, así como en la mera conversación. La ausencia de contradicciones se erigió en la garantía de que el mundo era un modelo plausible.
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