| » 2018-09-20 |
Ciencia y filosofía 4. El azar domesticado.
Como he recordado en “la nostalgia del instinto” nuestra especie ha buscado siempre y con ahínco la certeza. La certeza es la seguridad, el confort. Si algo tienen en común los sistemas de pensamiento basados en la cantidad, el concepto, la verdad y la igualdad es que prometen devolvernos la certeza. Mediante la creación de universales y la abstracción, lo que pretenden es instalarse en la certeza. El sistema de la lógica nos propone dos polos opuestos: la verdad y la falsedad. Pero pronto se descubre que entre uno y otro se desarrollan innumerables grados de verdad: desde el 0% al 100% y todos esos grados corresponden a la probabilidad (antes de que la verdad “colapse” en un valor) y a los grados parciales de verdad (una vez colapsado). La probabilidad es una previsión (que puede ayudarnos a tomar decisiones). La evaluación de la verdad es un diálogo directo con la realidad que no siempre se aviene al maniqueísmo del todo o nada (la verdad absoluta). No conviene confundirlo. Una cosa es la previsión (antes que colapse) y otra cosa es la evaluación (tras el colapso).
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