| » 2018-10-30 |
¿Racionales? 4. Inteligencia emocional.
El concepto es reciente. Durante siglos se pensó que las emociones eran lo opuesto a las razones. Hoy sabemos que sin emociones no seríamos humanos o por lo menos que es mucho más fácil construir un robot sin emociones que con ellas. Sabemos también que las emociones tintan nuestra razón de modo que es imposible separarlas de ella. Un sicópata es un robot. No siente empatía, no tiñe su razón de emoción. Distingue el bien del mal pero no lo siente. Los nazis eran sicópatas: se tomaron el holocausto como un experimento, como una operación en la que la efectividad era lo importante y la afectividad accesoria. ¡Matiz! Arendt lo resumió con aquella “banalidad del mal” de la que quedó horrorizada. Por lo visto la sicopatía puede ser grupal, contagiosa. Como los verdugos (que afortunadamente van desapareciendo) que trabajan en la muerte, desapasionadamente, como un trabajo más. Como el Sr. Spok: pura racionalidad aunque apunta a cierta emotividad sepultada. Como los autistas, incapaces de disimular su imposibilidad de relacionarse. Como los políticos que mandan a los ciudadanos a la guerra o a la austeridad, como si fueran carne de cañón. Conocemos mejor las emociones por sus patologías que por sus manifestaciones. Quizás porque sus manifestaciones somos nosotros mismos.
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