| » 2018-12-23 |
Filosofía y política 2. El reparto de lo sensible.
Si me seguís (cualquier cosa puede suceder en la red), habréis notado que mi última obsesión es la partición de lo sensible. Es esta una idea que he aprendido de Rancière que la invoca como, digamos, un paso previo para iniciar cualquier régimen, cualquier clasificación, cualquier definición. Para él es un paso previo para avanzar. Yo, menos optimista, lo veo como la fase previa de la manipulación para que el juego de manos del pensamiento se ajuste a lo previsto. Ya os he expuesto (Reflexiones tipográficas 149. “Política y filosofía. El reparto de lo sensible”) como cosas tan simples y tan inocentes como la comparación, adecuadamente (des)ordenadas, se pueden convertir en parte de la demostración. De hecho creo que todos los manipuladores de la razón utilizan la división previa de lo sensible precisamente para manipular los resultados. La dominación no quiere enfrentarse con la razón porque la razón no es un método: es el método, el logos, la verdad. Por tanto la manipulación debe efectuarse en otro momento, campo, panorama.
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