Los 80: la fura. Ataviado con sus ciberbrazos, sus máquinas mediáticas y vestido de lagarterana, espardenyas de cintas incluídas, Marcel.li Antúnez estructura la revisión de su obra en dos partes: hasta los 90 con la Fura dels Baus, y en adelante, separado de ella. De la primera época a la que precedió una larga actividad de teatro de calle- repasa tres obras: “Accions” (1984), en la que recoge sus influencias de estudiante de bellas artes con los accionistas vieneses y las antropometrías de Klein, en una estructura de capas de la que no está ausente el Buto (teatro, expresivo, japonés, moderno); Suz o Suz (1986), instaura el ceremonial y la integración del público en espacios singulares (desde cárceles hasta instalaciones industriales), así como las máquinas móviles, y Tiermon (1987) en la que ya aparece diseñada la Fura del futuro, con todas las características hoy conocidas: producción horizontal, improvisación colectiva coordinada, estructura de capas, máquinas, suspensiones invadiendo el espacio aéreo, robots… Y algunas excursiones fuera de la Fura: “Gegant” (1987), una performance en la medianera de al lado del COACB, en la que actúan suspendidos; “Rino digestio” en la Tecla sala de l’Hospitalet (1988): un sistema de cajas con contenidos orgánicos que recogen los líquidos resultantes de la putrefacción hasta conducirlos a una piedra de sal, inaugurando el bio-arte, y en las que inicia su colaboración con los Rinos.