| » 2016-11-17 |
Guggenheim Otoño 2016. Bacon, Rupft, vídeo y la colección permanente.
Me persono en el Gugenheim de Bilbao, ante la cita ineludible de una retrospectiva de Bacon. Lo cierto es que no hace mucho de la homóloga del Prado pero es difícil resistirse a la llamada de Bacon. Bacon siempre sorprende porque se escapa de los cánones de la pintura occidental. En Bacon siempre hay un plus que nos traslada a “otro” mundo, como si el arte de nuestro tiempo fuera una trayectoria con la que él no quiere jugar. Pero antes de hablar sobre su obra tengo que comentar que pocas veces el Guggy (y soy adicto) ha conseguido un pleno de exposiciones tan extraordinario como la de este otoño. La colección Rupf es inmensa. Braque, Gris, Leger, Kandinsky, Picasso… por docenas. Este suizo supo escoger lo mejor de su época e integrarlo en una colección que abruma por su modernidad. Pero no se acaban ahí las maravillas. En la sala dedicada exclusivamente al vídeo que tiene Guggy se proyecta la pieza de Sam Taylor Johnson “Suspiro” Obra muy viajada y que se ha podido ver en toda Europa, pero que ahora está aquí. En el apartado de sus fondos dedica una sala a Anselm Kiefer (imprescindible) y otra a Motherwell, Still. Klain, y otros (que, por cierto, parece que se ha congelado porque lleva ya mucho tiempo ahí) y una tercera a Oteiza y Chillida (también congelada). Además es posible ver, como parte de la exposición permanente, a Bourgeois, Serra, Rossler, Koons, Kapoor, etc. Toda una lección de arte moderno. Una oferta insuperable. ¡I M P R E S C I N D I B L E!.
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