| » 2023-06-06 |
El pensamiento geométrico 27-5. Urbanismo 16-5. La ciudad
La aldea tribal es el germen de la ciudad. El hecho determinante es el paso de un grupo de parentesco a un grupo de afinidad ideológica, lo que permite un aumento considerable del número de integrantes y la acometida de empresas más complejas. Dicha afinidad no tiene que ser exclusivamente política. A partir de esta situación los ciudadanos no tienen porque conocerse lo que complejifica la toma de decisiones y el gobierno de la ciudad. La justicia deja de ser una cuestión familiar para abstraerse en un código impersonal. Aparece (se intensifica) la dialéctica individual/social. La división de clases -que empieza por la clase sacerdotal, a la que se une enseguida la clase guerrera, creando una oligarquía elitista- se ve acrecentada por la especialización de los artesanos que se congregan en barrios. Pero lo definitivamente determinante es la acogida de una clase proletaria (tanto productores como soldados) de migrantes sin ningún vínculo con los “fundadores” de la ciudad, sin derecho a domicilio fijo, alojados en barracas comunales en el extra-radio de la ciudad. Los excedentes crecen -diezmos y primicias religiosas, rapiña (saqueo) y extorsión defensiva política- recogidos en graneros y “tesoros” que conforman la ciudadela amurallada o la fortaleza, que la defiende de las clases migrantes y no propietarias, tanto como de los invasores y ladrones. La democracia (cuando consigue imponerse a la dictadura del déspota o de la oligarquía) consiste en dividir a los propietarios, de los parias de la tierra, concediendo derechos exclusivamente a los primeros: el derecho de gobierno y de conservar sus propiedades y estatus.
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