| » 2019-10-04 |
Reflexiones tipográficas 196. Ardieron Iglesias.
Sí, ardieron iglesias, pero también fueron apioladas almas de dios que nada tenían que ver con la revuelta. La guerra son dos cosas: la impotencia de los políticos y la desmesura de las masas. Pero en un estado de derecho (y todos los estados lo son) hace falta lo primero para que ocurra lo segundo. No podemos decir, después de incendiar una casa, que la culpa es de las llamas descontroladas y ansiosas. Las causas son jerárquicas y quien desató la cruzada de liberación de España de las hordas comunistas, fue Franco. Tan iluminado como ustedes quieran, pero fue él. Ninguna circunstancia contextual (el desgobierno, la izquierda anticlerical) puede desencadenar lo que solo se desencadena con actos directos de iniciación. En su pobreza intelectual y estratégica, nos sumió en un largo invierno polar que todavía sufrimos, alejados de Europa y del progreso. España fue militar -en el peor sentido de la palabra- durante cuarenta años.
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