Frente al individualismo y el genialismo, en los noventa se produce una respuesta colectiva tanto en los procesos de creación como en las infraestructuras que los sustentan (espacios, alternativos, centros de producción, asociaciones profesionales, proyectos independientes, etc.) que fracasará a corto término pero que dejará el poso de otras maneras de comprender lo que se necesita para el funcionamiento del sistema cultural e inoculando el valor de lo que es procesual, transdisciplinar, intersectorial, cognitivo y precario. Este ambiciosos programa (de mano) solo se cumplirá en la conferencia en su primera parte (descriptiva), que aplastará a la analítica relegándola para mejor ocasión. Hay cuatro puntos que aparecen transversalmente al discurso descriptivo: la identificación de lo colectivo con lo público; el carácter funcionarial de esos colectivos; lo estético como cognitivo y por último una ausencia: parecía que entre tanta infraestructura cultural lo político debiera tener un peso específico pero no ha sido así (en la conferencia)… más allá de las referencias a las dificultades económicas. El peso económico del ultraliberalismo es implacable.