| » 2017-04-21 |
Reflexiones tipográficas 85. La cosificación del cuerpo femenino en el deporte.
No creo que mujer alguna no haya practicado la seducción en muchas ocasiones de su vida. Excepto las monjas. Incluso las que se ven obligadas/convencidas a vestir de monjas practican la seducción que les permiten los pesados sayos en público, y seguro que a tumba abierta en privado. Cuando Zara inauguró tienda en Arabia, en un día se vendió todo. ¿Para qué? Para ponérselo debajo de las sayas. Como todas las mujeres del mundo, las árabes se visten para estar seductoras aunque se vean obligadas a esconderlo. La seducción pertenece a la biología. El cortejo existe entre casi todos los animales. La reproducción exige la selección de pareja y para eso es el cortejo o las actitudes seductoras. En nuestra especie la cosa se ha culturizado mucho pero la esencia es la misma. El celo perpetuo de la hembra complica las cosas pues la seducción, incluso la involuntaria, está siempre presente. Vivimos en una sociedad hipersexualizada y eso es un dato no una propuesta.
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