| » 2021-02-02 |
La democracia 4. En la actualidad.
Nunca el poder contempló que el título de ser pueblo fuera un poder efectivo. Lo legítimo, lo que tradicionalmente había legitimado al poder eran los títulos de la antigüedad, el nacimiento, la fuerza, el conocimiento/saber que daban lugar a los seis primeros títulos platónicos y a los dos primeros aristotélicos. Se echó mano del demos, de esa legitimimación “extraña”, para poder desplazar a títulos legítimos tradicionales o racionales. Pero los filósofos analizaron esa legitimación apócrifa y le dieron carta de naturaleza, tal como dice Rancière: la cuenta de los que no cuentan, el dominio de los que no tienen dominio, el título de los que no tienen título, la parte de los que no tienen parte. Y efectivamente (en lo práctico) lo que se produce es ese vaciamiento de: título, dominio, la cuenta o la parte. Y esa estrategia pasaba por convertir la soberanía del pueblo en un título nominal, es decir, que figuraba en los textos, pero no se aplicaba en la práctica: un derecho vacío de contenido.
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