| » 2021-02-10 |
La 14-81 Legislatura. El PP a la deriva.
Estamos acostumbrados a que los dirigentes no se enteren de nada de lo que pasa en su partido. “No sabía nada”. “No me consta”. “Delego en mis subordinados” son las respuestas habituales de los jefazos cuando las cosas se ponen feas. Ya lo hizo González con el caso Merey, pero el PP lo llevó a la perfección. Es evidente que un dirigente que no se entera de lo que pasa en su casa es un imbécil, y si se entera es un corrupto. Pero la fórmula triunfó y desde entonces todos los dirigentes son imbéciles (digo imbécil como valor definitorio de subnormalidad no porque me quiera referir a un colectivo por el que solo tengo simpatías y tratando de ser descriptivo de acuerdo al uso normal del lenguaje) Los jueces (afines) aceptan la estupidez y la estulticia de los dirigentes hasta el punto en el que los ciudadanos nos preguntamos lo mismo que aquella triunfadora de Eurovisión: “Quien maneja mi barca, que a la deriva la lleva”. La bravura de nuestros dirigentes les hace preferir ser tratados de subnormales que afrontar sus felonías.
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