| » 2020-07-28 |
Reflexiones tipográficas 262. Información, verdad e intoxicación.
Llueve sobre mojado. Los periodistas cacarean su independencia mientras se blindan ante las críticas, se tapan entre ellos, no denuncian a los defraudadores y se escudan en aquello de que no maten al mensajero. No diré que el periodismo no sea el cuarto poder, sino que quizás es tan poco democrático como los otros tres. El gremialismo es formidable. Cuando se muere un periodista los funerales mediáticos son de Estado. No dudo que sea necesario para hacer frente a los explotadores, pero cerrar filas nunca ha sido la solución. Hay que denunciar a los corruptos, los vendidos, los que están en nómina de los políticos. No se puede aspirar a dar una información veraz amparándose en que la pluralidad exige dar cabida a los corruptos. Es evidente que si tratas mal a los políticos, éstos te vetan… y se acabó el negocio. Tampoco diré que ser periodista independiente sea una situación cómoda, pero ¿hay alguna posición cómoda (excluido el rey emérito) en esta seudo-democracia?
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