| » 2024-03-12 |
Señoras y señores 102-3. Fantasías cognitivas: Trascendencia.
Entre las fantasías masculinas -y digo masculina porque es evidente que la mujer vive la trascendencia de forma absolutamente distinta- la de trascender ocupa un lugar distinguido. De alguna manera esta fantasía entronca con la de supermán y con la de epopeya-épica-héroe, pero que he decidido tratar por separado por cuanto la relación que tiene con las religiones y con la inmortalidad la hacen especial. Trascender es -en primer lugar- negar lo efímero de la vida y por tanto superar la principal limitación que niega la principalidad del hombre en la creación-evolución. En segundo lugar afecta a la inmortalidad, la no muerte -metafórica o real-, la persistencia en la memoria, en el aprecio y en la historia por nuestras grandes obras, nuestra gran personalidad o simplemente en nuestros genes (que, por supuesto consideramos los mejores, como cualquier primate). El miedo a la muerte, su irracionalidad y su inevitabilidad nos introduce en una espiral en la que la eterna juventud (ralentizar el momento de la muerte), se convierte en una prioridad. Todas las religiones nos proponen un paraíso tras la muerte a cambio de nuestra obediencia ciega a sus principios, es decir a cambio de nuestra libertad (otra fantasía).
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