| » 2021-06-15 |
Reflexiones tipográficas 327. De la caja tonta a la caja amiga.
La llegada de la TV doméstica fue una conmoción en el sistema de información y de ocio. La TV era gratis… si descontamos el coste publicitario que debíamos soportar. La política cambió radicalmente en aquel debate en el que Nixon sudó copiosamente frente a Kennedy. Vimos la llegada a la luna en directo, pero pronto se convirtió en un sistema de manipulación. La publicidad inició un cambio radical (Baudrillard) pasando de ser descriptiva (enumerando el listado de las propiedades de un producto) a ser emotiva (proponiéndonos desde la constancia de que contábamos para alguien, hasta la realización de sueños más o menos inconscientes). Adorno había cargado contra la industria cultural lo que llevó a los intelectuales a renegar de la que llamaron la caja tonta. Pero Eco reivindicó aquella caja tonta acuñando lo de cultura popular o de masas positiva. En los noventa se produce otra conmoción cuando el cine y la TV se reparten el mundo del ocio a través de la TV: el cine se queda con los efectos especiales y la TV se queda con las grandes historias. Las series añaden la calidad al entretenimiento con “Seinfeld”, “Los Soprano”, “A tres metros bajo tierra”, etc. La llegada de los “reallity shows”: “gran hermano”y los docudramas (la vida en directo o guionizada) supone un nuevo hito que cambia nuestro manera de ver la tele.
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